En un giro inesperado en la industria minera, South32, cotizada en la ASX bajo el símbolo S32, ha llevado a IGO, otro prominente productor de metales para baterías, a los tribunales. La disputa gira en torno a pagos de royalties por un valor de A$122.1 millones (equivalentes a $80.2 millones) que South32 alega le deben, relacionados con la mina de oro Tropicana, ubicada en el oeste de Australia.
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La demanda de South32 se centra en un pago de royalty del 1.5% sobre el ingreso bruto que IGO obtuvo desde diciembre de 2014 hasta septiembre de 2023, período durante el cual IGO participó en la mina. La controversia deriva de un acuerdo firmado en 2002, que otorgaba a South32 el derecho a recibir pagos de royalty si IGO descubría algún mineral a partir de las muestras de suelo recogidas bajo las licencias de exploración. Esta condición es la piedra angular de la reclamación de South32, según lo indicado por IGO en su comunicado.
Mientras tanto, IGO, que recientemente ha enfrentado desafíos en sus operaciones de níquel y litio, ha rechazado las acusaciones, considerándolas sin mérito. La mina Tropicana, situada a unos 300 kilómetros al noreste de Kalgoorlie, comenzó sus operaciones en 2013 y actualmente está bajo la propiedad conjunta de AngloGold Ashanti (JSE: ANG) (NYSE: AU) y Regis Resources (ASX: RRL). La mina, que combina operaciones a cielo abierto con componentes de minería subterránea, produjo 437,000 onzas (100%) en 2022.
Regis Resources, que adquirió su participación en Tropicana de IGO en 2021, se vio obligada a suspender temporalmente su cotización en bolsa el jueves antes de emitir un comunicado. En él, la empresa aclara que no forma parte de la acción legal emprendida por South32, pero afirmó que “tomaría las medidas apropiadas para defender su posición”.
La noticia de esta demanda judicial surge justo cuando IGO anunció que había puesto su proyecto de níquel Cosmos, también en Australia Occidental, en mantenimiento y cuidado debido a la baja de precios en el mercado. Además, la compañía ha reducido su pronóstico de producción anual de litio, señal de los tiempos turbulentos que enfrenta la industria.
Este caso destaca la complejidad y los desafíos del sector minero, donde los acuerdos de royalties, esenciales para la viabilidad y rentabilidad de las operaciones mineras, pueden convertirse en fuentes de conflictos legales prolongados. Mientras South32 y IGO se preparan para resolver sus diferencias en los tribunales, la industria observa atentamente, consciente de que el resultado podría sentar un precedente importante en el manejo de acuerdos de royalties en la minería.

