El cobre, conocido como el “metal rojo”, es esencial para sectores vitales como la energía y la construcción. Su precio es un indicador clave de la salud económica global. Recientemente, hemos observado un aumento en los precios del cobre, impulsado en gran medida por factores económicos en China y la debilidad del dólar estadounidense.
A las 1135 GMT, el cobre de referencia en la Bolsa de Metales de Londres (LME) experimentó un alza del 1,3%, situándose en 8,353 dólares la tonelada. Esta cifra contrasta con el mínimo de tres semanas registrado el viernes pasado, cuando el precio se situó en 8,213 dólares.
La relación entre el dólar y las materias primas es directa: una moneda estadounidense más débil hace que las materias primas denominadas en dólares sean más baratas para aquellos que operan con otras divisas. Esta dinámica puede impulsar la demanda y, por ende, los precios. Los operadores algorítmicos, también conocidos como negociadores de alta frecuencia, aprovechan esta relación para sus operaciones.
El Banco Central de China ha jugado un papel crucial en este escenario. Al establecer una orientación diaria con un sesgo más fuerte, ha reforzado el yuan frente al dólar. Esta decisión refleja la preocupación creciente por la reciente debilidad de la divisa china.
Alastair Munro, de Marex, señaló: “En estos momentos, el mercado está dominado por los negociadores de alta frecuencia, centrados sobre todo en el yuan. El cobre está muy correlacionado con el yuan. También tuvimos algunos datos positivos sobre préstamos”. Es importante destacar que los nuevos préstamos bancarios en China superaron las expectativas, cuadruplicándose en agosto en comparación con julio.
Además del cobre, otros metales básicos también han experimentado cambios en sus precios. El aluminio, zinc, plomo, estaño y níquel han registrado aumentos, lo que refleja la dinámica global del mercado metalúrgico.

