El oro, ese preciado metal que ha sido símbolo de riqueza y poder a lo largo de la historia, ha mostrado una vez más su capacidad para resistir las turbulencias del mercado global. El miércoles, su precio subió por encima de los 1,900 dólares, impulsado en gran medida por el retroceso del rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense. Esta alza se produce mientras los inversores aguardan con expectación los argumentos de las autoridades de política monetaria en el simposio de Jackson Hole.
A las 1136 GMT, el oro al contado registraba un incremento del 0,3%, situándose en 1,903,60 dólares la onza. Esta es la tercera sesión consecutiva en la que el metal dorado avanza. Paralelamente, los futuros del oro en Estados Unidos reflejaban una mejora del 0,4%, alcanzando los 1,932,60 dólares.
Craig Erlam, analista de OANDA, señaló: “Todo gira en torno a Jackson Hole. Los operadores están ansiosos por conocer las declaraciones de la Reserva Federal y no desean ser sorprendidos”. Esta expectativa ha llevado a una cautela en el mercado, evitando compromisos excesivos antes del mencionado evento.
El rendimiento de los bonos a 10 años, por su parte, se alejaba de los máximos de casi 16 años alcanzados el martes. Este respiro ha beneficiado al oro, que la semana pasada había tocado mínimos de cinco meses.
El panorama en Europa también ha influido en el comportamiento del oro. El euro experimentó una caída tras revelarse datos que indicaban un declive en la actividad empresarial de la zona euro, mucho más pronunciado de lo previsto. Esta situación propició que el oro cotizado en euros alcanzara máximos de dos semanas.
Mientras tanto, se espera con interés la publicación del índice de gestores de compras (PMI) estadounidense de S&P Global a las 1345 GMT.
En cuanto a otros metales preciosos, la plata al contado registraba un alza del 1,7%, situándose en 23,79 dólares la onza. El platino y el paladio también mostraban signos positivos, con incrementos del 0,7% y 1,6%, respectivamente.

