El mercado mundial de metales ha experimentado recientemente dinámicas fascinantes, siendo el cobre uno de los principales protagonistas. El jueves pasado, este metal, esencial para innumerables industrias, vio un repunte en sus precios después de alcanzar su punto más bajo en más de dos meses.
El cobre, cotizado a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres (LME), ascendió a 8,256 dólares la tonelada, un aumento del 1.1% desde su mínimo de 8,120 dólares registrado el 1 de junio.
¿La razón principal detrás de este repunte? La divisa de China.
El banco central chino tomó medidas decisivas, inyectando más liquidez en el mercado para respaldar los activos financieros. Paralelamente, los principales bancos estatales intercambiaron dólares por yuanes. Estos movimientos en el mercado de divisas chino se tradujeron en un rebote del yuan, que a su vez, influyó directamente en la recuperación del precio del cobre.
Ole Hansen, de Saxo Bank en Copenhague, destacó: “El rebote del yuan es la razón por la que estamos viendo el alza del cobre“. Esta correlación entre el cobre y el yuan ‘offshore’ ha alcanzado cifras cercanas al 90%, reflejando las inquietudes sobre la economía china y las perspectivas de la demanda.
Pero no todo fue positivo. El cobre experimentó un descenso inicial debido a la anticipación de que las minutas de la Reserva Federal podrían aumentar las tasas de interés en Estados Unidos. A pesar de esto, el índice dólar mostró debilidad, lo que benefició a las materias primas cotizadas en dólares, haciéndolas más accesibles para compradores con otras divisas.
No sólo el cobre ha mostrado movimientos interesantes. Otros metales básicos, como el aluminio, el níquel, el zinc, el plomo y el estaño, también han visto aumentos recientes en la LME, evidenciando un mercado global dinámico y en constante evolución.

