El reciente compromiso del Gobierno de izquierdas de Chile marca un hito en la industria energética mundial. Con la promesa de adoptar un enfoque pragmático en la apertura de nuevas zonas para la extracción de litio, el país busca atraer inversiones bajo su innovador modelo de participación público-privada.
El ministro de Economía, Nicolás Grau, en una reciente convocatoria con representantes de la industria del litio, enfatizó la necesidad de que “los números tengan sentido” para el sector privado. Con trabajos avanzados en la identificación de nuevas zonas de extracción, Chile se posiciona como líder en la explotación de las mayores reservas mundiales de este metal esencial para las baterías de vehículos eléctricos.
El Presidente Gabriel Boric propone un modelo en el que el Estado tendrá una participación mayoritaria en operaciones estratégicas, mientras que las empresas privadas mantendrán el control en zonas no estratégicas. Esta estrategia flexible busca atraer al sector privado, alejando temores de una cuasi nacionalización.
Más allá del Salar de Atacama
Actualmente, el Salar de Atacama es el único en explotación, donde Codelco, el gigante estatal del cobre, negocia con SQM. Sin embargo, el Gobierno tiene planes ambiciosos. Codelco y Enami, otra empresa estatal, buscarán socios privados para contratos en al menos cinco salares. Además, otros grupos de salares más pequeños serán licitados al sector privado en 2024.
Con una visión clara, el Gobierno chileno está cerca de especificar qué salares estarán protegidos y cuáles serán explotados. Se espera que al menos 10 salares sean explotados bajo nuevos contratos, con una restricción del 30% de la superficie de los salares del desierto septentrional.
Mirando hacia el futuro, el ministro Grau anticipa una alta probabilidad de que Chile emita al menos un nuevo contrato en el próximo año. Con cinco nuevos proyectos en marcha para 2025, el país busca recuperar su cuota en el mercado mundial y transitar hacia métodos de extracción más sostenibles.
Finalmente, el Gobierno chileno no solo busca aumentar la producción, sino también fomentar inversiones en fases posteriores. Las empresas que añadan valor tendrán ventajas con el nuevo modelo, y se mantendrá un requisito de ofrecer parte de la producción para uso local a precios preferentes.

