Los militares venezolanos destruyeron lo que denominan un “sistema logístico” de minería ilegal, operado por grupos delictivos en el parque nacional de Yapacana, situado en el sur del estado de Amazonas, cerca de la frontera con Brasil y Colombia.
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En una serie de publicaciones en las redes sociales, el Comandante Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Domingo Hernández Lárez, dijo que la operación no regulada fue encontrada en el sector Caño Grande de Yapacana por agentes que están desplegados permanentemente en el estado Amazonas con el objetivo de garantizar que se cumplan las normas de conservación y protección del medio ambiente.
“Ninguna actividad humana está permitida en los parques nacionales”, dijo Hernández Lárez. “Ningún grupo humano tiene derecho a destruir reservas forestales, parques o monumentos nacionales protegidos por el Estado. Todos los ciudadanos deben apegarse al Quinto Objetivo Histórico de la Patria”.
Preservación y equilibrio
El Objetivo es un programa sexenal destinado a promover medidas de conservación que equilibren las actividades humanas y la salvaguarda de la naturaleza.
Entre los objetos destruidos por los militares durante la incursión de esta semana había bombas de succión, motores, mangueras de alta presión y combustible, todo ello utilizado para extraer ilegalmente oro del parque nacional.
A pesar de las palabras del Comandante, los militares venezolanos han sido acusados en repetidas ocasiones por ONG y organizaciones intergubernamentales de permitir que grupos criminales exploten y trafiquen con los recursos auríferos del país.
A finales del año pasado, una misión internacional independiente de investigación creada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU emitió un informe en el que afirmaba que una parte significativa de la destrucción de los parques nacionales y áreas protegidas de Venezuela en los estados del sur se debe a las concesiones otorgadas por el gobierno de Nicolás Maduro al Ejército de Liberación Nacional (ELN), un grupo guerrillero colombiano. El grupo ha dividido la región en varios trozos gobernados por los llamados sindicatos que, además de llevar a cabo minería y tala ilegales, traficar con drogas, armas, combustible, medicinas y alimentos, crean situaciones de esclavitud moderna y atacan a las comunidades indígenas.
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“Las unidades militares venezolanas permiten, y a veces facilitan, las actividades del ELN para expulsar a los grupos armados criminales rivales”, se lee en el dossier. “Además , el ELN depende de una red de contrabandistas y mulas que pagan sobornos para cruzar las líneas de la GNB (ejército venezolano) y los puestos de control de los grupos armados para llevar oro a la frontera con Colombia”.

