Los precios del crudo caían el viernes hasta su mínimo en más de un año y se encaminaban a su mayor desplome semanal en más de cuatro años, mientras la propagación del coronavirus aumentaba el temor a una desaceleración de la demanda mundial.
El contrato más activo del referencial Brent, para entrega en mayo, cedía 1,42 dólares, o un 2,8%, a 50,31 dólares el barril, a las 0745 GMT, su cota más reducida en 14 meses. El contrato para abril expira más tarde en la sesión.
Los futuros del West Texas Intermediate (WTI) perdían 1,39 dólares, o cerca de un 3%, a 45,70 dólares el barril. El crudo estadounidense ha perdido cerca de un 14% en la semana, su mayor desplome semanal desde mayo de 2011.
El barril de Brent, que cayó cerca de un 2% en la víspera, se ha desplomado casi un 13% en la de semana, encaminándose a su declive semanal más abrupto desde enero de 2016.
“Un crudo Brent por debajo de 50 dólares el barril será un escenario de pesadilla para la OPEP y podría provocar una (…) respuesta de algún tipo por parte del grupo central”, dijo Jeffrey Halley, analista de mercados de la correduría OANDA.
No obstante, algunos actores del mercado esperan que las recientes liquidaciones puedan ser controladas en cuanto disminuyan los temores sobre la demanda.
“Tenemos que creer que el virus COVID-19 será contenido más pronto que tarde. Tengo optimismo de que podamos ver noticias positivas a mediados de la próxima semana como muy tarde”, afirmó Sukrit Vijayakar, director de la consultoría energética Trifecta.
“Por consiguiente, el súbito desplome de la demanda volverá a subir con igual premura, hasta al menos entre el 75% y el 90% de los niveles previos. El alza se verá alimentada por los bajos precios actuales”, agregó.
Los mercados petroleros esperan recortes de producción más profundos por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y un grupo de aliados liderado por Rusia.

