La vicepresidenta de relaciones empresariales de la compañía minera Hemco, Marcela Castillo, consideró que emprender una minería responsable puede cambiar para bien a Nicaragua, que busca consolidarse como el país líder del sector en Centroamérica y hacer de esa industria uno de sus factores de desarrollo económico.

“Es una industria que bien trabajada, como lo han hecho otros países (…) puede cambiar a un país”, sostuvo la ejecutiva, de 38 años, nombrada como la empresaria del año por el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), la principal cúpula patronal de Nicaragua.

Castillo, administradora de empresas, dijo en entrevista con Efe que la industria minera “puede transformar un municipio y aportar directamente al cambio positivo de un país”.

“A eso estamos apostando, a una minería bien hecha, inclusiva. Lo hacemos muy de la mano con la Cámara Minera de Nicaragua (Caminic)”, afirmó.

Nicaragua tiene disponible para concesiones mineras un área total de 71.000 kilómetros cuadrados, poco más que el territorio de Irlanda, según datos de la estatal Agencia de Promoción de Inversiones (ProNicaragua).

Actualmente Nicaragua tiene unos 10.000 kilómetros cuadrados bajo concesión y otros 1.500 kilómetros están en proceso.

Pero más que terrenos, Nicaragua ofrece posibilidades reales de negocios, ya que en 2015 produjo 274.000 toneladas de oro y otras 586 toneladas de plata, según Caminic.

Las 274.000 toneladas de oro dejaron ingresos por 317,9 millones de dólares o el 3 % del producto interno bruto (PIB), y la minería, que genera cerca de 5.000 empleos formales, atrajo una inversión extranjera por 171,6 millones de dólares, según datos oficiales.

La ejecutiva de Hemco, cuyo 90 % de acciones pertenecen a la colombiana Mineros S.A., resaltó que la actividad genera empleo, buenos salarios y dinamiza la economía.

Reconoció, sin embargo, que “hay mucha desinformación sobre nuestra industria”, y que es un sector “con problemas de percepción” en Nicaragua.

“Uno se imagina unas condiciones de trabajo inseguras, que llega la operación y deja un pasivo ambiental o deja una situación ambiental peor de la que encontró”, mencionó.

Castillo aseguró que “en algunos casos es completamente lo contrario, incluso hay un beneficio en ese lugar si se hace un buen cierre minero”.

“Es un sector muy controlado. Tenemos legislaciones fuertes al respecto: operativos y ambientales, que nos invita y nos obliga a hacer las cosas bien”, apuntó.

Aseguró que la industria tiene una misión de “minería para todos”, que consiste en trabajar de la mano con las autoridades locales, los vecinos y los mineros artesanales.

Explicó que un proyecto denominado “Modelo Bonanza”, que coordina en Hemco en el municipio caribeño de Bonanza, fue lo que le valió el reconocimiento como empresaria 2017 por el Cosep.

“Es un modelo de trabajo que se está haciendo con nuestra mina, que es industrial, y los mineros artesanales. Se llama Modelo Bonanza y, a pesar que es nuevo, ha sido muy exitoso. Es pionero, único en el mundo entre dos actores que siempre han sido antagónicos”, expuso.

Ese modelo, que nació hace siete años, es inclusivo y es coordinado por la Alcaldía de Bonanza, donde está ubicado el distrito minero, y en el mismo participan autoridades gubernamentales, la empresa minera y 6.000 mineros artesanales.

El modelo permite a los mineros artesanales trabajar dentro del área de concesión de Hemco, siempre y cuando cumplan con ciertos requisitos como higiene y seguridad, no trabajo infantil, y uso de equipos de protección personal.

La compañía minera, en el marco de ese modelo, se compromete a pagar a los mineros artesanales en base al precio internacional del día.

Además construyó dos planteles exclusivos para los mineros artesanales, que no usan mercurio, y en donde procesan su mineral “y recuperan mejor”.

“Eso significa mayores ganancias para ellos (mineros artesanales) y nosotros (minería industrial)”, agregó.

El modelo también incluye programas de desarrollo humano y el tema ambiental.

El Modelo Bonanza, que toma su nombre del municipio donde opera la compañía minera desde 1995, ha permitido vivir “otro ambiente”, donde ahora las diferencias las resuelven vía diálogo, recalcó.

EFE

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