Chile.- El jueves de la semana pasada, justo antes de iniciar el fin de semana largo, Patricio Contesse Fica, director ejecutivo de las sociedades cascadas que controlan indirectamente SQM, fue contactado por representantes de la canadiense Potash Corp (PCS), los dueños del 32% de la minera, para negociar la paz entre los dos históricos rivales por el control de la minera, aunque las conversaciones venían desde antes.

El acuerdo se firmó hoy y permite que tanto las sociedades controladas por Julio Ponce como los canadienses y los japoneses de Kowa, voten en conjunto, eliminando la figura del voto dirimente del presidente del directorio de SQM, que siempre daba la razón a Julio Ponce.

En un hecho esencial enviado a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) se detalla el acuerdo que, según se indica expresamente, no corresponde a un acuerdo de actuación conjunta, y se rige por las leyes del estado de Nueva York.

Presidente no dirimente

El principal punto en que hace hincapié el acuerdo es que las decisiones que se tomen en el directorio de SQM deberán ser aprobadas por cinco de los ocho directores de la minera. Hasta ahora, la mesa estaba conformada por cuatro directores afines a Ponce y a Kowa, quienes tienen un pacto de actuación conjunta, mientras que Potash tenía otros tres directores.

El octavo voto es del representante de los tenedores de ADR (acciones de SQM en Estados Unidos). Por lo tanto, si había un empate entre los directores del controlador indirecto y los canadienses más los ADR, el que dirimía era el presidente de la minera, puesto que actualmente ostenta Luis Eugenio Ponce, hermano del controlador de las cascadas. En definitiva, siempre que había un desacuerdo, los votos de las cascadas ganaban.

Eso es lo que principalmente cambiará con este acuerdo. “Ningún tema será aprobado por la Junta de Directores de SQM a menos que sea aprobado afirmativamente por al menos cinco de los miembros de la Junta de SQM y el Presidente de la Junta de SQM no ejercerá un voto de desempate”, se lee en el acuerdo de cinco páginas y firmado por el abogado José María Eyzaguirre, representante de las sociedades de Potash; Patricio Contesse Fica, por Pampa Calichera y Potasios de Chile y Ricardo Moreno, por Inversiones Global Mining, todos parte de la estructura de las sociedades cascadas.

En tanto, por Kowa firmó Yoshito Hata. Eyzaguirre y Contesse Fica fueron quienes negociaron el detalle del pacto.

Detrás de este acuerdo habría varias razones. Aunque oficialmente se informó a la SVS tanto por el hecho esencial publicado hoy, como por la información reservada remitida la semana pasada al superintendente Carlos Pavez, que el objeto central es el “mejor interés de la sociedad y de sus accionistas”, son los dividendos que se repartirán y que ayudará a aliviniar la abultada carga financiera tanto de las cascadas como de la canadiense Potash, el objetivo real y de fondo.

Fuentes de las sociedades también comentaron que es una señal para la Corfo, con quien enfrentan un conflicto por el Salar de Atacama. Esto, porque con este pacto desaparecería el poder absoluto de Ponce sobre las decisiones de la empresa -principal crítica de la Corfo- y deberán ser tomado por todos los accionistas de manera consensuada.

Dividendos

Y es sobre el reparto de dividendos donde más se extiende el pacto informado hoy. Por los próximo tres años SQM podría repartir hasta el 100% de sus utilidades, repitiendo lo ya conseguido con el resultado de 2016, que será entregado en su totalidad a los accionistas.

Para hacerlo, establece tres niveles de reparto de utilidades, con diferentes condiciones. Para repartir el 100% de las utilidades, la firma debe tener una disponibilidad de efectivo dividido por el pasivo financiero corriente (exigible a un año) con un ratio que exceda las 2,5 veces, además, sumando el total de pasivos, por el valor de las acciones debe dar un ratio de 1,1 veces.

Modificando dichos ratios a la baja, también caen la entrega de dividendos al 80% y 60%. Si es que es que esos ratios no se consiguen, se pagará el 50% de la utilidad distribuible del año comercial anterior.

El compromiso de mantener por lo menos por tres años, tiene que ver con una “prueba”, indicaron fuentes al tanto de las tratativas, de cómo se lleve la relación entre Ponce y los canadienses, que históricamente han tenido disputas. Además, con esto se aseguraría, por lo menos por tres años, la parmanencia del empresario en la minera, con lo que se congelaría por ese plazo el segundo intento por vender parte de las cascadas.

De todas formas, el pacto estipula que si hay un cambio de tenedor de las acciones de SQM, las condiciones del acuerdo se hacen vinculantes a ese nuevo controlador.

La Tercera

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