Canadá y México acordaron un plan de trabajo para resolver los problemas que enfrentan las mineras canadienses en el país latinoamericano, informaron este miércoles sus cancilleres, luego de que varias empresas denunciaran extorsiones del crimen organizado e incluso suspendieran sus actividades por bloqueos a su cadena de producción.

“Intercambiamos puntos de vista respecto a los principios voluntarios sobre seguridad y derechos humanos, iniciativa multisectorial que involucra gobiernos, empresas y ONG”, dijo en conferencia de prensa la canciller mexicana Claudia Ruiz Massieu, tras reunirse con el ministro de Asuntos Exteriores de Canadá, Stéphane Dion, en Ciudad de México.

Así, para aprovechar el potencial de la industria extractiva y promover el desarrollo sostenible, “acordamos la creación de una fuerza de tarea sobre cooperación en materia de minería”, precisó.

De su lado, Dion se congratuló de este acuerdo al precisar que las empresas canadienses representan cerca del 70% de la inversión extranjera directa en el sector minero de México.

“El 70% está bien, pero ¿por qué no mejorarlo? Haremos todo para mejorarlo a través de esta fuerza de tarea”, comentó, al estimar que ello “será benéfico” para ambas economías.

La semana pasada, la minera canadiense Goldcorp anunció la suspensión de la producción de su mayor yacimiento de oro en México debido a que una empresa de transporte bloquea de forma “ilegal” su mina Peñasquito, en Zacatecas (norte).

El bloqueo se produce cuando la empresa emprende la diversificación de su cadena de proveedores de transporte.

El año pasado, esta misma minera expresó su preocupación por “el nivel de violencia en las comunidades que rodean la mina Los Filos”, en Guerrero (sur), que como muchas otras minas en México atrajo a las bandas criminales que buscan robar y extorsionar a sus trabajadores.

Numerosas fosas clandestinas han sido encontradas en los alrededores de minas en Guerrero y sus trabajadores han pedido a las empresas que les paguen escoltas.

Las autoridades mexicanas se crisparon en abril del año pasado cuando, tras un asalto armado a una mina de McEwen Mining en Sinaloa (noroeste), el director ejecutivo de esa empresa, Rob McEwen, dio una entrevista en la que describió la forma en que su empresa debe abrirse camino en esa región, cuna de poderosos narcotraficantes mexicanos.

“Si queremos ir a explorar una zona, les preguntamos y nos dicen que no. Pero luego nos dicen que regresemos en un par de semanas, cuando hayan terminado sus asuntos”, como por ejemplo la cosecha de plantas para fabricar drogas, dijo el empresario canadiense.

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