Desde Estados Unidos hasta India, entes reguladores de todo el mundo están presionando más que nunca para proteger las industrias locales de acero de la competencia extranjera.

Los países impusieron 85 aranceles nuevos y otros impuestos a las importaciones de acero en el primer semestre, según la Asociación Rusa de Acero, que contó medidas preliminares y permanentes. Esto es un 49% más que en el año anterior.

Las fricciones comerciales son resultado de la saturación del mercado de acero y el récord de exportaciones de China, cuyos productores buscan nuevos clientes a medida que la economía se aleja de la fabricación. Las importaciones baratas les hacen más difícil ganar dinero a los fabricantes de acero estadounidenses y europeos, lo que provoca la eliminación de empleos y presiona a los políticos para que defiendan sus industrias locales.

“El mundo está entrando en una guerra comercial mundial en el acero porque la demanda es débil, mientras que la industria pasa por una crisis de exceso de capacidad”, ha explicado Kirill Chuyko, estratega de BGS Global Markets, la correduría más grande de Moscú. Los aranceles le apuntan a Rusia porque es la productora con menos costos y se considera el rublo débil como una “ventaja insuperable”, ha asegurado.

Acusaciones de dumping

En julio, la Organización Mundial del Comercio (OMC) dijo que observó un “aumento importante” de forma general en el número de medidas de restricción del comercio, al que describió como “lo último que necesita la economía mundial” en un comunicado online. Los reclamantes acusan a los exportadores de vender acero por debajo de su costo, práctica conocida como dumping, para hacer quebrar a la competencia y quedarse con cuota de mercado.

Es una idea que está adquiriendo tracción política. Donald Trump, el candidato presidencial del Partido Republicano estadounidense, prometió que su Gobierno garantizaría “acero estadounidense para la infraestructura estadounidense” en un discurso pronunciado en junio cerca de Pittsburgh, que era conocida como “la ciudad del acero” antes del colapso de la industria décadas atrás.

Este mes, los productores chinos y rusos de acero no inoxidable laminado en frío fueron golpeados por la Unión Europea con aranceles quinquenales de hasta 36.1% después que la Unión Europea concluyera que las importaciones de ambos países se vendían injustamente más baratas para perjudicar a los fabricantes. Estados Unidos también impuso aranceles sobre ciertos productos planos de acero laminado en caliente provenientes de siete países, entre ellos Australia, Brasil y Japón.

Preocupante

“El proteccionismo cada vez mayor es preocupante, sin lugar a dudas”, ha insistido Dmitry Kolotilov, director de política comercial de Severstal PJSC, el cuarto fabricante de acero más grande de Rusia. “Limita el acceso a los mercados tradicionales”.

“La guerra comercial en la industria mundial del acero está recrudeciendo”, según un informe de investigación de Investec, que asegura que es difícil ver dónde terminará esto, pero que aún así antiguos productores de importancia como Estados Unidos y el Reino Unido “tienen que decidir si desean mantener una industria local del acero o pasar a depender por completo del acero importado”.

 

Bloomberg

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