La marca Scania ha presentado camiones que equipan sistemas de conducción autónomos que se utilizarán en minas y en puertos.

Según ha explicado el fabricante en un comunicado, estos vehículos pueden funcionar en entornos aislados sin conductor y ha destacado que “se acabarán viendo en las carreteras”.

El presidente y consejero delegado de la firma sueca, Henrik Henriksson, ha señalado que los camiones de conducción autónoma “son una de las muchas piezas del puzzle que Scania está desarrollando en busca de la seguridad y las soluciones de transporte sostenible y de origen no fósil”.

Henriksson ha añadido que estos vehículos “nunca conducen demasiado rápido ni de forma agresiva y rara vez necesita descansar, lo que aumenta la disponibilidad”.

Gracias a un sistema de inteligencia incorporado, estos camiones pueden interpretar y adaptarse a su entorno, además de realizar ciertas tareas predeterminadas.

Así, la unidad de control de conducción autónoma aloja el sistema de inteligencia de a bordo del vehículo y ejecuta todas las funciones de asistencia y conducción autónoma. Recopila datos de los numerosos sensores del vehículo y los combina para ofrecer una perspectiva general del entorno.

La unidad de control también recibe las misiones de transporte del sistema de logística periférico y los convierte en instrucciones que los sistemas del vehículo puedan entender.

Además, la cadena cinemática inteligente de Scania controla la propulsión del vehículo “con la mayor precisión y eficiencia energética”.

El sistema de control de la cadena cinemática controla el motor, la caja de cambios, el embrague y los frenos auxiliares.

Por otro lado, una cámara multilente instalada tras el parabrisas supervisa la zona frente al vehículo para detectar objetos, vehículos, peatones y marcas de carril.

Asimismo, la dirección asistida electrónica es un sistema electrohidráulico que permite que las funciones de asistencia y conducción autónoma dirijan de forma segura al vehículo en las carreteras y en caso de obstáculos.

Un radar de corto alcance, montado en cada esquina del vehículo, detecta vehículos y peatones en un rango de 360 grados, mientras que uno de largo alcance, con un rango de hasta 200 metros frente al vehículo, permite la conducción a alta velocidad.

Con los sensores de velocidad de rueda, al medir la rotación de cada rueda, la unidad de control de automatización puede calcular cómo se desplaza y gira el vehículo.

El GPS localiza la posición del vehículo y permite que planee su ruta. Los sensores y la fusión de datos participan en las maniobras necesarias para seguir la ruta.

Por último, el enlace de datos móvil es el canal de comunicación del vehículo para recibir órdenes de transporte, informar de su estado y rendimiento y compartir datos de percepción con otros vehículos autónomos.

EFE

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