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La minera Berkeley asegura que las dudas sobre la mina de Retortillo (Salamanca) no tienen ningún fundamento

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España.- La empresa Berkeley ha asegurado que todas las dudas planteadas contra su proyecto de mina en Retortillo (Salamanca) son fruto del “desconocimiento, después de que una treintena de miembros de ‘Stop Uranio’ se concentrara frente a la Escuela de Minas donde se ha llevado a cabo una presentación pública del proyecto para manifestar su rechazo al mismo.

Así lo han señalado, en declaraciones a Europa Press, fuentes de la compañía, que recalcan que se ha llevado a cabo, en una jornada de puertas abiertas, una presentación “pormenorizada” de su proyecto incluyendo aspectos aspectos técnicos, medioambientales, de seguridad y de licenciamiento. En este sentido, aseguran que los miembros de esta plataforma han podido “entrar, escuchar la exposición y plantear sus preguntas, no quedando ninguna sin responder”.

“Se ha explicado cada una de las razones por las que la todas las inquietudes son fruto del desconocimiento del proyecto, o de la mala interpretación que algunas personas hacen del mismo”, reiteran.

La empresa asegura también que la responsabilidad medioambiental y la preocupación por la sostenibilidad y seguridad es parte integral de la actividad de Berkeley Minera, que “es una de las pocas empresas mineras en España que cuenta con las certificaciones de Gestión Minera Sostenible (UNE 22470/UNE 22480) y de Gestión Ambiental (UNE-EN-ISO 14001)”.

Además, recuerda que en la misma comarca de Ciudad Rodrigo donde está desarrollando su proyecto, la empresa pública ENUSA estuvo realizando labores de explotación de uranio (minas de Saelices el Chico) hasta 2002.

RIGUROSO Y CUMPLIDOR DE LA NORMATIVA

En esta línea, asegura que el proyecto de Berkeley Minera se desarrolla ahora en un marco normativo más exigente y que se trata de un “proyecto riguroso que, por supuesto, cumple con toda la normativa española y europea vigente”.

Así, destaca que desde que se inició la solicitud de los primeros permisos hace más de cinco años, el proyecto cuenta con numerosas autorizaciones, emitidas por administraciones de ámbito municipal, provincial, autonómico, estatal y europeo.

Igualmente, añade la inclusión de aspectos innovadores mediante la utilización de las tecnologías de última generación, y que “redundarán en una menor afección ambiental”, como un Plan de Restauración, un Plan de Medidas Ambientales o un Plan de Recuperación de Hábitats.

PLAN DE RESTAURACIÓN

Concretamente, apunta que el Plan de Restauración previsto recuperará los usos de actuales de las 236 hectáreas de suelo que se verán afectadas por el proceso extractivo; y se realizará además la forestación de una superficie adicional de un mínimo de entre 75 y 100 hectáreas en el entorno de la explotación, que forman parte del Plan de Recuperación de Hábitat del Proyecto.

Por otra parte, incide en que el Plan de Restauración y Clausura, incluyendo el plan de gestión de residuos, que contará con un presupuesto de 32 millones de euros, potenciará la formación de nuevas dehesas, mediante la revegetación con especies autóctonas. “La restauración y rehabilitación del espacio afectado por las actividades mineras se verá facilitado gracias a la utilización en la explotación del método de minería de transferencia, que permite ir realizando la rehabilitación del terreno desde el inicio de la explotación, lo que minimiza el tamaño de las escombreras y del resto de las instalaciones”, añade.

También afirma que utilizará técnicas especiales para minimizar la producción de polvo y garantizar que las emisiones se sitúen dentro de los límites establecidos por la legislación vigente. De igual manera, comenta que el proyecto de explotación incluye además un Plan Integral de Gestión del Agua donde se plantea la reutilización del agua en su mayor parte.

Por otra parte, y desde el punto de vista del vertido, subraya que no se considera en el proyecto el vertido al río Yeltes de ningún litro de agua que no haya sido previamente adecuado para cumplir con “todas y cada una de los requerimientos de la normativa vigente”, y para ello, se ha incluido una planta de tratamiento de agua que expresamente se encargará de este objetivo.

“Con respecto a las acusaciones sobre que es una mina a cielo abierto, Las afirmaciones de las asociaciones ecologistas no sólo no responden a la realidad sino que carecen de fundamento alguno. Precisamente, las explotaciones a cielo abierto como las del proyecto de Berkeley tienen concentraciones medias en aire de gas radón inferiores a las de las minas subterráneas debido a la gran dilución proporcionada por la atmósfera, y por lo tanto las dosis medias a los mineros serán similares a las del fondo de la zona”, concluye la compañía.

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