Argentina.- Recién llegado de Toronto, tras participar de una de las ferias mineras más importantes del mundo, la PDAC 2015, el subsecretario de Energía y Minería de Alfredo Cornejo, Emilio Guiñazú, consideró que Mendoza tiene que seguir el ejemplo de países como Canadá “en donde se pelean por inversiones mineras que nosotros rechazamos”. En ese sentido, juzgó que el mendocino cree que “la minería es la peste” y que “está tremendamente equivocada”.

A tres meses del traspaso del mando presidencial de Cristina Fernández a Mauricio Macri, el gobierno nacional ha dado acabadas muestras de que fomentará la actividad minera. Una de las primeras medidas al respecto, anunciadas desde San Juan, fue el quite de las retenciones a las exportaciones mineras.

Luego, como informó MDZ oportunamente, anunció que quien fuera presidente del Proyecto Minero San Jorge, Fabián Gregorio, pasará a formar parte del gabinete de la Secretaría de Minería de la Nación.

Bajo ese panorama, el gobernador Alfredo Cornejo prefiere mostrarse cauteloso porque sabe que la explotación minera en la provincia tiene un alto rechazo por buena parte de la sociedad que aduce contaminación ambiental y crisis hídrica irreversible.

Sin embargo, uno de sus funcionarios, el subsecretario de Energía y Minería Emilio Guiñazú, fue vehemente al indicar que Mendoza debería seguir los pasos de países como Canadá, Australia, Nueva Zelanda y hacer foco en la actividad minera.

“Mendoza analiza y estudia la minería desde un plano absolutamente obsoleto. El concepto de la gente es que la minería es la peste y está tremendamente equivocada. Tenemos que bajarle el nivel de emotividad a la discusión y aumentarle el técnico para dar una discusión constructiva”, evaluó en diálogo con MDZ.

-¿Qué balance hace después de haber participado en una de las ferias mineras más importantes del mundo, la PDAC 2015, en Canadá?

-Fue importante en cuanto a mantener una serie de charlas sobre los proyectos que son estratégicos para la provincia entre ellos Potasio Río Colorado y, por otro lado, uno de los objetivos fundamentales fue entender cómo el mundo está manejando aquellas actividades e inversiones que en Mendoza nos parecen inmanejables; cuando uno ve que Canadá, Australia, Nueva Zelanda se pelean por las inversiones que nosotros consideramos inaceptables. Nos hemos traído una idea bastante acabada de lo que está pasando y estamos trabajando en una estrategia para resolver ese problema.

-¿Qué chances hay de reactivar, justamente, Potasio Río Colorado?

-Por un lado, Potasio Río Colorado es un proyecto enorme y gigantesco; por otro, estamos hablando de un mercado extremadamente complejo que es el del potasio, el cual está íntimamente ligado al mercado de los alimentos en donde la geopolítica se juega y muy pesado. Tenemos que entender eso para ver cómo podemos ayudar al actual concesionario de la mina (VALE) a resolver sus problemas. No hay ninguna chance de que las inversiones en Potasio Río Colorado arranquen en el cortísimo plazo. El proyecto tiene que, sí o sí, pasar por una etapa de reingeniería a los fines de revisar las escalas de producción, revisar las soluciones logísticas, donde se renegocien los contratos de provisión del producto para recién poder tener la foto completa que permita avanzar con el trabajo en campo.

-¿Qué planea hacer el Gobierno para que Mendoza se amigue con el concepto de explotación minera?

-Mendoza analiza y estudia la minería desde un plano absolutamente obsoleto. El concepto de la gente es que la minería es la peste y está tremendamente equivocada. Tenemos que bajarle el nivel de emotividad a la discusión y aumentarle el técnico para dar una discusión constructiva.

-En ese parecer de la gente… ¿no cree que ha contribuido mucho el Estado con sus rudimentarios controles?

-La Minería se evalúa desde las peores experiencias que tiene la industria; no hay actividad económica que resista un análisis de esa naturaleza. Obviamente si lo único que se lee es cuando hay un accidente o cuando sale algún tema de impacto ambiental se va a tener una imagen equivocada de la actividad pero cuando uno ve que países como Canadá, Australia, Irlanda, Nueva Zelanda se pelea por llevar a sus tierras proyectos que nosotros rechazamos te das cuenta que hay algo que estamos haciendo mal. Hay que darle foco a los beneficios que tienen la actividad.

-¿Qué proyectos, en el corto plazo, podrían reactivarse?

-Antes de hablar de reactivación de proyectos nos debemos una discusión muy seria respecto a política minera la minería. Se trata de una actividad que requiere inversiones brutales entonces, por respeto a los inversores, no podemos promover un proyecto u otro sin saber exactamente qué queremos como provincia. En principio, no queremos una minería que venga aquí a fagocitarse a Mendoza porque si vos la dejás suelta es brutal; tiene una capacidad de inversión, va a traer gente y va a terminar fagocitándose el resto de las actividades económicas de la provincia.

-Teniendo en cuenta el contexto de crisis internacional, ¿cómo se encuentra el sector petrolero en Mendoza?

-No se ha replicado lo que está ocurriendo en el sur porque Mendoza tiene un ambiente de negocios mucho más amigable y hemos sido mucho más prudentes y eso se valora respecto a tomar decisiones en relación a donde seguir invirtiendo y dónde no. Tenemos un diálogo muy maduro con YPF y el resto de las operadoras. Creo que lo peor de la crisis petrolera ya está pasando.

-¿Qué se puede esperar tras la salida de Miguel Galuccio de YPF?

-Lo que el Estado quiere de una empresa como YPF es que trabaje de la manera más eficiente posible y si puedo cobrarle dividendos mejor. Si a YPF la empiezo a tratar políticamente, como una herramienta de creación de empleo, dentro de poco va a estar muerta y la vamos a estar subsidiando como estamos haciendo con Aerolíneas Argentinas. Yo prefiero que YPF trabaje eficientemente, defina sus decisiones de manera técnica, económica e invierta lo mejor posible el capital de la compañía y después que, como Estado, me pague dividendos.

-¿Qué opinión le merece lo ocurrido con la Barrick en San Juan? ¿El Estado tuvo también su responsabilidad?

-La Barrick hizo todo mal. El Estado, también, tiene su rol como organismo de control; ahora, cuando digo que la Barrick hizo todo mal digo que accidentes te pueden pasar, cualquier actividad está sujeta a accidentes pero cuando vos tenés los mecanismos de remediación y de respuesta muy aceitados y automatizados para salir a resolver el problema podés reducir la magnitud del desastre. Además, la Barrick ocultó información.

-Antes de asumir, usted dijo que más que poner acento en la explotación de hidrocarburos lo haría en las energías renovables. ¿Qué pasos ha dado en concreto?

-Sí, le estamos poniendo más foco a renovables que a hidrocarburos lo que no quiere decir que estemos descuidando este último rubro porque es una actividad fundamental para la provincia y estamos trabajando muy fuerte para que aumente o al menos mantenga los niveles de actividad. Respecto a las renovables estamos preparándonos para reglamentar la Ley de Energías Renovables que fue promulgada hace poco tiempo, estamos preparando muchos proyectos en la provincia y estamos utilizando mucho a EMESA para preparar esos proyectos y buscar inversores y creo que tenemos muy buenas chances de tener éxito. Nuestro objetivo es tener por lo menos 2 mil megavatios de energía renovable instalada en estos cuatro años, de los cuales, parte será eólica, parte será solar y estamos trabajando, por otro lado, en la reactivación de los grandes proyectos hidroeléctricos para trabajar con la Nación para que ésta los priorice. Mendoza hace muchos años que no se plantea la energía como una actividad económica en sí misma. Siempre se la miró como una herramienta para asegurarse la disponibilidad de un insumo dentro del resto de los procesos industriales de la provincia y no es así. Mendoza tiene enorme cantidades de energía primaria y tenemos la capacidad tecnológica e industrial de transformar esas energías primarias en energías secundarias comercializables. La energía tiene que ser una industria, tenemos que ser capaces de exportar megavatio-hora, tenemos que ser capaces de exportar barriles de petróleo y ese es el foco que le estamos dando a la gestión.

* Emilio Guiñazú: ingeniero industrial, exgerente de IMPSA Wind, actual subsecretario de Energía y Minería del gobierno de Alfredo Cornejo.

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