“Las empresas que prosperarán en el mercado serán aquellas que sean más productivas y eficientes, y nosotros lo somos”. Esta frase, pronunciada en la presentación de los resultados trimestrales de Rio Tinto por su consejero delegado en Londres, Samuel Maurice Cossart Walsh, resume a la perfección el actual momento de mercado que atraviesan las empresas mineras y de servicios petroleros.

Con el precio de las materias primas en niveles no vistos desde 2009, el entorno económico se ha convertido en un reto, sobre todo para las compañías dedicadas a los recursos básicos, que han visto cómo las estimaciones prevén una caída de los beneficios de las grandes firmas del 50 por ciento en el caso de las petroleras y del 25 por ciento en el caso de las mineras.

Sin embargo, pese a que algunos analistas y, sobre todo, los inversores están penalizando por igual este movimiento en todas las firmas de estos sectores -las empresas más grandes caen de media un 20 por ciento en los últimos doce meses- no todas las compañías están sufriendo los efectos de la crisis de la misma manera.

De hecho, no son pocas las voces que aluden a una estrategia de mercado de las más grandes del sector para sacar de su competencia al resto de empresas más pequeñas o para poder adquirirlas a precios más competitivos. “Rio Tinto y otras grandes mineras han invertido miles de millones para aumentar la producción de bajo coste, aun cuando el precio del hierro cayó a mínimos de cinco años”, advertía Morgan Stanley en un informe recogido por Bloomberg hace unos meses. “Busca aumentar las ventas y obligar a los rivales menos competitivos a cerrar”, afirmaba por aquel entonces la firma de inversión.

Unas declaraciones que secundan los datos ofrecidos por Citi: “La producción de mineral de hierro atribuido es hasta un 8 por ciento superior a la registrada en el trimestre anterior”. Un incremento que contrasta abiertamente con la caída registrada por el precio de este mineral, que suma un descenso del 30 por ciento desde enero.

Y en este contexto, son muchas las empresas del sector -entre ellas Goldcorp, Newmont, Polyus Gold, Barrick Gold, Glencore, Anglo American, o Fresnillo, entre otras- las que han registrado una reducción de su ratio EV/ebitda (el valor de la empresa, incluyendo la deuda, frente al beneficio bruto). Es decir, que se han abaratado y cotizan ya en ratios cuanto menos atractivas para empresas más grandes que o bien mantengan una posición de caja adecuada o bien tengan la capacidad para digerir sus compras gracias a su generación de beneficios.

Posiciones dominantes

“En una fase madura del ciclo como la que actualmente viven las petroleras, tienen más oportunidades de sobrevivir aquellas compañías que ejercen una posición dominante”, explica Celso Otero, gestor de Renta 4. De forma similar a como ocurre en el sector de la minería, en el de los servicios petroleros son dos grandes grupos, Schlumberger y Halliburton, los que “saldrán ganando al final de la partida”, continúa el analista. Ambas empresas norteamericanas lideran el sector por capitalización y por generación de beneficios, y también, desde que el crudo comenzó a desplomarse, describen estrategias (implícitas) similares: “Están tirando los precios para expulsar a empresas más pequeñas o incluso comprarlas después por debajo de su valor contable”, comenta una fuente cercana al sector que prefiere no ser citada.

“¿Lo están forzando?”, se pregunta Celso Otero. “Responde más a un ajuste normal en una reducción del volumen del negocio como la que ha propiciado el desplome del petróleo. Las más pequeñas tienen márgenes más reducidos y carteras de pedidos más pequeñas, por lo que sufren mucho más el impacto”, se contesta. Para Carlos Fernández, profesor del IEB y CO-CIO de Alinea Global, “en el corto plazo, es innegable que una menor inversión afecta a las carteras de pedidos de las empresas de servicios petroleros, aunque también es cierto que, en el largo plazo, las que tienen más músculo financiero, pueden encontrar oportunidades, tanto para comprar otras compañías como para fichar talento”.

Lo cierto es que Schlumberger ya ha ejecutado varias adquisiciones en lo que va de 2015. Las dos últimas, Cameron International y la innovadora Novatek. El propio presidente del grupo, Khaled Al Mogharbel, justificó ambas adquisiciones por la necesidad de mejorar la eficiencia para responder al recorte de gastos al que se están viendo abocadas las petroleras a las que da servicio. En el mismo sentido, Schlumberger ha ejecutado agresivas políticas de recortes de costes, entre las que destacan cerca de 20.000 despidos.

Halliburton también ha propiciado movimientos corporativos en los últimos meses. Sobre Baker Hughes sigue abierta una oferta del gigante de los servicios petroleros desde finales de 2014. Además, en marzo del presente año, anunció la creación de una sociedad de capital riesgo con Abu Dhabi National Energy. “Tienen capacidad para invertir gracias a su reducido apalancamiento”, dice el gestor de Renta 4. Según FactSet, la deuda neta de Schlumberger es 0,6 veces su beneficio bruto (ebitda), mientras la de Halliburton es 1,6 veces.

Sólidos fundamentales

Ambas consiguen además elevados márgenes de beneficio pese al recorte que se espera para sus ganancias en los últimos años. Sobre todo, Schlumberger, que según las estimaciones del consenso de mercado que reúne Factset, cerrará el ejercicio consiguiendo convertir en beneficios más de 12 dólares de cada 100 ingresados, superando el 6 por ciento en el que se sitúa el margen neto medio de las compañías más grandes del sector. Eso sí, ni Schlumberger, ni tampoco Halliburton han sorteado el castigo en bolsa. Las acciones de la primera caen más de un 30 por ciento desde los máximos históricos que alcanzaron en junio de 2014 en la zona de los 120 dólares. Halliburton se desploma un 40 por ciento.

América Economía

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