Ayer estuvieron tomadas las oficinas del Sindicato minero en el Distrito Federal, y Napoleón Gómez Urrutia negó cualquier responsabilidad en dicha acción.
Y es que el líder minero, que se encuentra en Vancouver, Canadá, había sido acusado por Carlos Pavón, dirigente del Sindicato Nacional Minero Metalúrgico, de que su gente tomó las oficinas este martes en la madrugada el edificio ubicado en Eje 8 Sur.
Pavón Campos perteneció al comité de Gómez Urrutia y se salió del sindicato minero para crear su propio gremio. Incluso ha disputado en tribunales la titularidad de diversos contratos colectivos, lo que ha creado discrepancias entre las dos partes.
Para el Sindicato de Mineros que encabeza Urrutia, el asalto a las oficinas, que pudo tratarse de una “autoprovocación del grupo de Pavón”, y responsabilizó a este sector “traidor” y a la empresa Peñoles, de Raúl Bailleres, de cualquier conflicto derivado de dicha situación.
Y advirtió que si se comprueba que el asalto no fue perpetrado por gente afín al gremio que encabeza Gómez Urrutia, entonces “nosotros iremos judicialmente contra Pavón, pues parece que se trató de un autoatentado de sus mismos seguidores y de la empresa Peñoles, que los cobija, para incriminarnos”.
Además, exigió que las autoridades investiguen sin demora y a fondo los hechos y apliquen el castigo correspondiente “a los autores reales”. Esto es porque, refirió, llama la atención que estos hechos tienen todos los tintes de un “autoasalto”.
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