“En cuestiones fiscales, nunca antes habíamos tenido una iniciativa tan exigente, tan dura para el sector minero. Nos preocupa que nos hará perder competitividad como país y que parte de la premisa de que gozamos de muchos privilegios”, dice Humberto Gutiérrez-Olvera Zubizarreta, presidente de la Cámara Minera de México.

La tasa de carga tributaria del sector minero en México actualmente es de 40.65% sobre utilidad fiscal, de acuerdo a un estudio de PricewaterhouseCoopers. Esto es menor que lo que se paga en Chile y Perú, dos referencias obligadas. La propuesta del gobierno llevaría a pagar una tasa de 57.2%, dice Gutiérrez-Olvera: “no sólo es 7.5% de las regalías, es la eliminación de la deducción relacionada con nuevas inversiones y los impuestos por dividendos”.

En este momento, México es el cuarto país más atractivo en inversión minera del mundo, el primero en América Latina. “Nos iremos para abajo si las regalías quedan en 7.5% o incluso en 5%, que estaba planteándose en abril”. ¿Qué tasa aguantan?, le pregunto. Me contesta: “los números de PwC indican que 2 o 3% de regalías, sin poner otras cargas tributarias”.

La situación es tan delicada que ha generado una alianza inédita entre las mineras grandes, representadas en la Camimex y las pequeñas mineras. “El boom que detonaron los buenos precios internacionales hizo posible un auge en el desarrollo de pequeñas mineras. Se acabará si no hay una reconsideración de la iniciativa tributaria”, destaca el Presidente de los mineros: “sugerimos que haya otro tratamiento fiscal para empresas que tengan ventas menores a 7,000 salarios mínimos al año. En otros países hay incentivos fiscales a las pymes mineras”.

Esta propuesta de aumento de impuestos en México se da en un contexto en el que Perú está anunciando una nueva ofensiva para atraer nuevas inversiones. El presidente Ollanta Humala reconoce que ha perdido terreno por las protestas sociales en torno a proyectos mineros y se compromete a intensificar el esfuerzo del gobierno. Su meta es captar 60,000 millones de dólares en una década. “En México, estamos en torno a los 35,000 millones, pero la cifra no se mantendrá si se mantiene la propuesta hacendaria”, dice Humberto Gutiérrez-Olvera, que además es directivo de la minera Frisco.

Los efectos de los nuevos impuestos no serían inmediatos, de acuerdo a la Camimex, tardarían unos tres años en notarse en toda su profundidad, “los trabajos que están en construcción no se detendrán. Le pegaría muy fuerte a los proyectos de exploración”.

Los industriales de la minería han estado tocando puertas, pero no han tenido respuesta. “La semana pasada, el viernes, nos reunimos con la gente de Hacienda. Nos escuchó, pero no prometió nada. Nos reuniremos con los legisladores esta semana”.

Fuente: El Economista

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