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México, séptimo productor de oro

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México se ubicó en la séptima posición, empatado con Canadá, en la producción mundial de oro en el 2012, escalando tres posiciones, al superar a Ghana, Uzbekistán e Indonesia, informó la Cámara Minera de México (Camimex).

La producción mexicana del metal dorado fue de 102.8 toneladas, un incremento interanual de 16%, mejorando su participación global dado que en el mundo se extrajeron 2,700 toneladas durante el año pasado, un alza de sólo 1.5%, a pesar de su alta cotización histórica.

“2012 fue un año de claroscuros, en el que, pese a la caída en el precio de la mayoría de los minerales, excepto el oro, prevalecieron los buenos números para nuestra industria, especialmente para los productores de metales preciosos”, dijo Humberto Gutiérrez-Olvera, presidente de la Camimex.

De acuerdo con estimaciones del Departamento del Interior de Estados Unidos (DOI, por su sigla en inglés), la producción mundial de oro estuvo encabezada por China, con 370 toneladas, seguido por Australia (250), Estados Unidos (230), Rusia (205), Sudáfrica (170) y Perú (165).

El DOI esperaba preliminarmente que México se situara en el lugar 11 con una producción de 87 toneladas, pero esta cifra fue “muy conservadora”, dijo la Camimex.

En el 2012, la crisis económica provocó una desaceleración industrial a escala mundial que se tradujo en una reducción en la demanda de metales y, por ende, una caída en los precios internacionales de la mayoría de éstos, a excepción del oro.

El precio del oro inició el año pasado con una cotización de 1,656 dólares por onza, para cerrar en diciembre en niveles de 1,689 dólares.

Entre las mayores empresas productoras de oro en México, la canadiense Goldcorp fue la líder, con una participación de 26.1%. Le siguieron: la mexicana Fresnillo plc (14.8%), la canadiense Agnico Eagle (7.3%), la estadounidense Newmont (6.5%), la canadiense Alamos Gold (6.3%) y la mexicana Frisco (6.1%).

El crecimiento en la producción de oro fue posible gracias a proyectos nuevos o de reciente arranque que están en proceso de alcanzar su producción comercial, así como al incremento de capacidad en minas ya existentes.

Además de los altos precios, la bonanza se explica porque el Congreso mexicano eliminó las restricciones a la inversión extranjera en diciembre de 1996. Hasta ese entonces y desde 1961, permitía a los extranjeros una participación máxima de 49% en la propiedad de las compañías mineras.

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Fuente: El Economista

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