Puntos clave
- Recurso Medido e Indicado: 57.16 millones de libras de U₃O₈ en recursos combinados
- Recursos Inferidos: 65.32 millones de libras a 258 ppm, superando categorías superiores del proyecto
- Posición Regional: Consolida a American Lithium en el mayor proyecto uranífero sin desarrollar de América del Sur
- Metodología: Aplicación de estándares NI 43-101 y SEC S-K 1300 con constreñimiento a cuerpos minables definidos
| Mineral | uranio (U₃O₈) |
| Región | Altiplano del sureste peruano |
Cincuenta y siete millones de libras de uranio medido e indicado. Ese número —resultado del nuevo estimado de recursos del Proyecto Macusani, ubicado en el altiplano del sureste peruano— consolida a American Lithium Corp. en una posición que pocos proyectos de uranio en el hemisferio occidental pueden disputar: el mayor proyecto uranífero sin desarrollar en América del Sur.
- El estimado que reposiciona a Macusani en el mapa global del uranio
- Por qué US$100/lb como precio de referencia no es optimismo: es consenso de mercado
- La base técnica: 1,152 taladros y una metodología que resiste escrutinio
- Macusani como empresa independiente: la apuesta estratégica de American Lithium
- El pipeline hacia producción: PEA actualizado, infill drilling y Pre-Factibilidad
- Perú como jurisdicción: el factor que los modelos de valuación suelen subestimar
El estimado que reposiciona a Macusani en el mapa global del uranio
El estimado actualizado, completado por Deloitte Consulting con fecha efectiva del 1 de julio de 2026 y presentado bajo los estándares NI 43-101 y SEC S-K 1300, eleva los recursos Medidos e Indicados combinados a 57.16 millones de libras de U₃O₈. La categoría Medida suma 4.13 Mlbs en 10.48 millones de toneladas a 179 ppm, mientras que la Indicada aporta 53.03 Mlbs en 111.43 millones de toneladas a 216 ppm. Los recursos Inferidos alcanzan 65.32 Mlbs en 114.87 millones de toneladas a 258 ppm —una ley que, por cierto, supera a la mayoría de las categorías superiores del proyecto.
La diferencia respecto al estimado anterior de 2015 no refleja pérdida de mineral. Refleja algo más relevante: la aplicación de las nuevas prácticas de reporte introducidas en 2020, que exigen constreñir los recursos a cuerpos minables definidos —pit y stope shells— en lugar de aplicar un corte global simple. El cut-off operativo actual, calculado con costos peruanos vigentes y un precio de largo plazo de US$100/lb, resultó en 47 ppm U para tajo abierto y 111 ppm para minería subterránea. El estimado histórico usaba 75 ppm global con un precio de referencia de US$50/lb. El mundo cambió. El precio del uranio también.
Por qué US$100/lb como precio de referencia no es optimismo: es consenso de mercado
El spot de uranio cotizó en rangos de US$85-95/lb durante 2025 y se mantiene en niveles que hace cinco años habrían parecido imposibles. Los contratos de largo plazo —que son los que realmente financian nuevas minas— se cerraron sistemáticamente por encima de US$80/lb desde 2023. Usar US$100/lb como parámetro de diseño para el cut-off de Macusani no es marketing: es una estimación conservadora para un proyecto que no llegará a producción antes del fin de esta década.
El contexto importa. La demanda nuclear global creció 4% en 2025, impulsada por las extensiones de vida de reactores existentes en Francia, Bélgica y Japón, más la construcción acelerada en China —donde 22 reactores están actualmente en construcción—. EUA anunció en 2024 la meta de triplicar su capacidad nuclear para 2050. La oferta no crece al mismo ritmo: Kazajistán enfrenta restricciones técnicas en varios campos, y Canadá —que produce el 15% del uranio mundial con Cameco como líder— opera a capacidad máxima sin proyectos greenfield listos para producción inmediata. Macusani llega al momento correcto del ciclo.
La base técnica: 1,152 taladros y una metodología que resiste escrutinio
El estimado integra 1,152 pozos diamantinos que suman 114,576 metros de perforación. La estimación usó Multiple Indicator Kriging —metodología estadística apropiada para yacimientos de ley variable como los depósitos uraníferos en sedimentos detríticos— con anisotropía dinámica aplicada para capturar la geometría de mineralización de bajo ángulo. El modelado corrió en Datamine®, estándar de la industria. Que Deloitte Consulting, con su QP basado en Johannesburgo, haya asumido el trabajo —después de haber contribuido al estimado original bajo TMC— aporta continuidad metodológica sin conflicto de interés institucional.
La mineralización de uranio en Macusani es subhorizontal, cercana a superficie, en dos dominios paralelos denominados Zonas A y B. Esa geometría tiene implicaciones prácticas directas: menor costo de acceso al mineral, menor remoción de estéril en la fase inicial, y tiempos de lixiviación rápidos confirmados por resultados metalúrgicos históricos que además mostraron bajo consumo de ácido. Para un proyecto cuya ruta más probable es la lixiviación ácida en tanque o heap, esos parámetros son económicamente decisivos.
Macusani como empresa independiente: la apuesta estratégica de American Lithium
La intención declarada de la compañía —escindir Macusani como entidad independiente enfocada en uranio— merece atención analítica. American Lithium carga en su nombre la historia de un pivote estratégico: nació como empresa de litio, construyó el proyecto Falchani en el mismo altiplano peruano, y ahora gestiona dos activos de naturaleza y ciclo de precios completamente distintos bajo un mismo techo.
La lógica de la escisión es clara. Un inversor institucional especializado en uranio —y hay fondos que hoy sólo compran exposición pura al ciclo nuclear— no quiere dilución con litio. Viceversa. Separar Macusani permite atraer capital de uranium funds como Sprott, Yellow Cake o Uranium Royalty Corp., que operan con mandatos específicos. También simplifica la narrativa para el retail canadiense que sigue el ciclo en TSX Venture. La pregunta relevante no es si la escisión tiene sentido —la tiene— sino cuándo y bajo qué condiciones de mercado ejecutarla para maximizar el múltiplo.
El pipeline hacia producción: PEA actualizado, infill drilling y Pre-Factibilidad
American Lithium confirmó que el trabajo sobre un PEA actualizado está avanzado, incorporando precios actuales de uranio y costos de desarrollo vigentes. La secuencia lógica después del PEA es infill drilling para convertir Inferidos en M&I, pilotaje metalúrgico a escala y, finalmente, el Pre-Feasibility Study. El PFS es el hito que separa un proyecto especulativo de uno financiable: es donde aparecen el NPV base, el AISC y los perfiles de flujo de caja que los prestamistas exigen ver.
El CEO Alex Tsakumis mencionó más de 40 ocurrencias superficiales de uranio sin perforar dentro del área del proyecto. Eso representa upside real —no retórica promotora— porque en depósitos estratiformes la predictibilidad geológica entre ocurrencias es alta. Si la mineralización sigue el patrón documentado, la conversión de recursos debería ser relativamente eficiente en metros por libra descubierta. El crecimiento del perfil de recursos no está agotado.
Perú como jurisdicción: el factor que los modelos de valuación suelen subestimar
El altiplano de Puno —donde se ubica Macusani, a más de 4,500 metros sobre el nivel del mar— tiene infraestructura regional establecida: carreteras, red eléctrica y comunidades con historia de relación con la minería. La compañía reporta apoyo comunitario al proyecto, un activo intangible que en Perú vale tanto como el AISC proyectado. Los bloqueos comunitarios frenaron proyectos de cobre y oro con financiamiento asegurado; un proyecto de uranio —mineral con mayor escepticismo público— necesita ese respaldo documentado desde etapas tempranas.
Perú no tiene marco regulatorio específico para uranio. El desarrollo de Macusani avanzará dentro del sistema minero general, que aunque complejo, es conocido y ha permitido la construcción de proyectos de escala como Quellaveco. El riesgo jurisdiccional existe, como existe en cualquier proyecto latinoamericano, pero no es el obstáculo central en esta etapa. El obstáculo central es el capital: llevar un proyecto de uranio de PEA a PFS cuesta entre US$15M y US$40M dependiendo de la extensión del drilling, y los mercados de capital para junior uranium en TSX Venture son volátiles.
Macusani tiene la geología. Tiene el timing de mercado. Tiene 57 millones de libras clasificadas con metodología actualizada. Lo que necesita ahora es la decisión de inversión que convierta el PEA en bankable. Ese paso —no el estimado de recursos— es el que determinará si este proyecto llega a ser el productor de uranio que América del Sur todavía no tiene.

