Puntos clave
- Capex y VPN: Capex subió 67% a US$1,800 millones, pero NPV post-impuestos se triplicó por expansión de recursos
- Precio del oro: Oro cotiza sobre US$3,100/oz, precio base que amplifica VPN de proyectos de larga vida
- Escala regional: Lobo-Marte entre desarrollos auríferos más intensivos en capital de América Latina
- Estrategia de disclosure: Kinross revela actualización ahora para capitalizar contexto favorable de precios
| Mineral | oro |
| Inversión | US$1,800 millones |
| Región | Región de Atacama, Chile |
Kinross Gold actualizó el estudio de factibilidad de Lobo-Marte con una conclusión que, a primera lectura, parece contradictoria: el costo del proyecto subió 67% hasta US$1,800 millones, y el valor presente neto se triplicó. No es un error de cálculo. Es la señal más clara de que este proyecto en la Región de Atacama entró a una nueva categoría dentro del pipeline aurífero de América del Sur.
El número que importa no es el capex
Cuando una compañía sube el costo de construcción en dos tercios y el mercado responde con optimismo, la explicación está en el VPN. El NPV post-impuestos de Lobo-Marte se multiplicó por tres en esta revisión — una expansión que solo ocurre cuando el modelo de recursos crece más rápido que la inversión requerida. Kinross no está pagando más por el mismo proyecto. Está pagando más por un proyecto fundamentalmente más grande.
El contexto de precio también cuenta. El oro cotiza por encima de los US$3,100 por onza, territorio que hace un año era escenario de sensibilidad optimista y hoy es el precio base de cualquier factibilidad seria. Cada dólar adicional en el precio del metal amplifica el NPV de un proyecto de larga vida como Lobo-Marte de manera desproporcionada. Kinross sabe esto. Por eso decidió revelar la actualización ahora.
Los US$1,800 millones de capex sitúan a Lobo-Marte entre los desarrollos auríferos más intensivos en capital de la región. Para dimensionarlo: la construcción de Quellaveco, el proyecto de cobre de Anglo American en Perú, rondó los US$5,500 millones. Pero en oro, muy pocos proyectos individuales superan el umbral de US$2,000 millones. Lobo-Marte se acerca peligrosamente a esa frontera, lo que implica un perfil de riesgo financiero que no todas las juniors ni muchas intermedias pueden absorber. Kinross, con balance consolidado y flujo de caja de operaciones existentes en Nevada, Brasil y Mauritania, es uno de los pocos operadores que puede.
Lobo-Marte: de depósito conocido a activo estratégico
El proyecto lleva más de una década en el radar de la industria. Se ubica en la Región de Atacama, a más de 4,000 metros de altitud, en el mismo corredor metalogénico que alberga algunos de los sistemas de pórfido y epitermal de mayor ley del continente. Kinross adquirió el activo como parte de su estrategia de construcción de cartera en Chile y lo mantuvo en desarrollo temprano mientras consolidaba producción en otras jurisdicciones.
La actualización de factibilidad representa el paso formal de Lobo-Marte desde la etapa de estudio prefactibilidad hacia un documento técnico con el rigor necesario para tomar una decisión de construcción. Eso no significa que la pala entre al suelo mañana. Significa que Kinross tiene ahora los números para presentar el proyecto ante un consejo directivo, ante bancos de financiamiento de proyecto y ante accionistas institucionales con el nivel de detalle que exige una inversión de esta magnitud.
La geografía presenta desafíos conocidos. La altitud extrema encarece la logística de construcción y eleva los costos operativos de personal. El norte de Chile enfrenta una escasez hídrica estructural que obliga a cualquier proyecto nuevo a presupuestar soluciones de desalinización. Más del 70% de los proyectos mineros en desarrollo en la zona ya incorporan agua de mar desalinizada como fuente primaria. Lobo-Marte no será la excepción, y ese costo está, presumiblemente, reflejado en los US$1,800 millones de capex revisado.
El royalty y el entorno regulatorio bajo Kast
Chile cambió de gobierno en marzo de 2026. La presidencia de José Antonio Kast marcó un giro pro-mercado que el sector minero recibió con alivio después de años de incertidumbre regulatoria bajo la administración Boric. El royalty minero aprobado en 2024 introdujo una estructura progresiva sobre el margen operacional — más compleja que el royalty ad valorem anterior, pero con mayor certeza sobre su aplicación que las versiones más radicales que se debatieron en el Congreso.
Para Kinross, el timing de la actualización de Lobo-Marte no es casual. Publicar una factibilidad con NPV triplicado bajo un gobierno que ha señalado explícitamente su intención de atraer inversión minera es una declaración de posicionamiento. El mensaje implícito es claro: Kinross está listo para avanzar si el marco regulatorio lo permite, y el marco regulatorio hoy es más predecible que en cualquier momento de los últimos cuatro años.
Sernageomin, el regulador técnico minero de Chile, ha mostrado mayor agilidad en la tramitación de permisos ambientales bajo la nueva administración. Eso no significa que Lobo-Marte tenga el camino libre — cualquier proyecto de esta escala en una zona árida de alta altitud enfrenta un proceso de evaluación de impacto ambiental que puede extenderse dos o tres años. Pero la dirección del viento regulatorio cambió, y Kinross lo sabe.
Kinross en el contexto aurífero de Chile y la región
Chile no es una jurisdicción aurífera de primer nivel en la misma medida que lo es para el cobre. Los grandes nombres del oro en América del Sur apuntan a Perú, Argentina y Brasil. Pero Lobo-Marte tiene el potencial de reposicionar a Chile como destino relevante para inversión aurífera de largo plazo, especialmente si los precios del metal se sostienen por encima de los US$3,000 por onza.
Para Kinross específicamente, el proyecto representa una palanca de crecimiento orgánico en un momento en que la compañía necesita demostrar reposición de reservas. Sus operaciones actuales en Chile — históricamente La Coipa y Maricunga — han pasado por ciclos de suspensión y reactivación. Lobo-Marte sería el proyecto de mayor escala y vida útil que la compañía ha desarrollado en el país, y cambiaría el peso relativo de Chile dentro de su cartera global.
En el contexto latinoamericano, la decisión de Kinross compite por capital contra otros desarrollos auríferos de escala similar. Veladero, en Argentina, recibió US$400 millones de inversión adicional de Barrick y Shandong Gold en 2025. Los proyectos del Triángulo del Oro en Perú siguen atrayendo capital de intermedias canadienses. Y en Colombia, B2Gold evalúa la decisión de construcción de Gramalote. El capital institucional para proyectos auríferos en Latam no es ilimitado, y Lobo-Marte tendrá que competir en términos de retorno ajustado por riesgo.
Lo que el NPV triplicado no garantiza
Un NPV que se triplica en una actualización de factibilidad es una señal de creación de valor genuina. También puede ser una señal de cambio en supuestos de precio del metal, en la tasa de descuento o en el perfil de producción asumido. Sin acceso al modelo completo, la industria no puede verificar cuánto del crecimiento de NPV corresponde a expansión real de recursos y cuánto al efecto del precio del oro en los supuestos del modelo.
Lo que sí es verificable es que Kinross decidió aumentar el capex en US$720 millones respecto a la estimación anterior. Eso no es un ajuste cosmético. Implica más infraestructura, mayor capacidad de procesamiento, o ambas. El detalle técnico del estudio — ley media de cabeza, ratio de desbroce, tonelaje anual de planta, diseño del tajo o perfil subterráneo — determinará si el AISC proyectado del proyecto es competitivo con el cuartil inferior de la industria o si Lobo-Marte operará en la mitad superior de la curva de costos.
Un proyecto de US$1,800 millones de capex con un NPV que justifica ese nivel de inversión a precios actuales del oro es, en cualquier métrica razonable, un activo de clase mundial. La siguiente pregunta que hará Toronto es cuándo Kinross toma la decisión formal de construcción — y si lo hace solo o busca un socio financiero para compartir el riesgo de ejecución. A estos precios del metal, esperar no tiene ningún sentido.

