Avino Silver & Gold duplicó sus ingresos de un año al otro. No fue suerte: fue la combinación de un precio de plata en niveles que no se veían desde hace años, una planta que procesa más material con mayor eficiencia y, ahora, una base de reservas minerales certificada que cambia la narrativa de la empresa en forma permanente. Los US$39.4 millones que registró en el primer trimestre de 2026 no son solo un récord financiero — son la señal de que Durango está gestando uno de los ascensos más sólidos hacia el escalón intermedio de la industria platero en México.
- Los números que redefinen la empresa
- Durango con 127 millones de onzas equivalentes: lo que vale la certificación
- La Preciosa como palanca de crecimiento — y el riesgo de ejecución
- El precio de la plata como variable macroeconómica: lo que le conviene a Durango
- De junior a mid-tier: lo que ese salto significa en el ecosistema minero mexicano
Los números que redefinen la empresa
Un crecimiento de 109% interanual en ingresos es estadísticamente impresionante en cualquier industria. En minería, donde los costos son intensivos en capital y los tiempos de rampa son largos, ese salto en un solo trimestre revela que el apalancamiento operativo estaba comprimido y por fin se liberó. El ingreso operativo minero alcanzó los US$23.4 millones, un avance de 122% frente al primer trimestre de 2025. El EBITDA llegó a US$25.5 millones, con un alza de 163% en doce meses. El ingreso neto fue de US$15.9 millones, o US$0.09 por acción diluida.
Lo que diferencia este trimestre de un simple rally de precios es la eficiencia operativa que lo acompaña. La planta procesó 185,497 toneladas, un incremento de 11% respecto al mismo período del año anterior. Los costos en efectivo por onza de plata equivalente (AgEq) se ubicaron en US$24.46, mientras que el costo total de sostenimiento (AISC) fue de US$34.72/oz. Con un precio realizado promedio de US$86.42/oz de plata — 60% de los ingresos provino de ese metal — el margen por onza es uno de los más amplios en la historia de la compañía. Avino cerró el trimestre con US$138.6 millones en caja, un incremento de 36% frente al cierre del cuarto trimestre de 2025. Pocas junior-to-mid del sector en México pueden mostrar ese colchón de liquidez hoy.
Durango con 127 millones de onzas equivalentes: lo que vale la certificación
El 26 de abril de 2026, Avino publicó su primera estimación consolidada de reservas minerales para sus activos en México — Mina Avino, La Preciosa y el depósito de jales oxidados. La cifra: 27 Mt de reservas probadas y probables, con 95 Moz de plata, 356,000 oz de oro y 85 Mlb de cobre, equivalente a 127 Moz AgEq a una ley de 145 g/t. Además, la base de recursos medidos e indicados creció 9% respecto a la estimación anterior, alcanzando 68 Mt con 301 Moz AgEq, incluso después de descontar la depleción por minado y la perforación reciente.
La palabra clave aquí es “inaugural”. Una reserva certificada no es lo mismo que un recurso inferido. Las reservas implican viabilidad económica demostrable, diseño de mina, supuestos de precio y costo. Que Avino haya convertido el 42% de sus recursos a reservas en AgEq — en un primer ejercicio — señala que la base técnica era más sólida de lo que muchos inversionistas descontaban. Para los analistas en Toronto y los fondos de metales preciosos que monitoreaban el caso, ese número reduce el riesgo técnico del activo en forma material. La estimación respalda décadas de vida de mina a los niveles actuales de procesamiento.
La Preciosa, el proyecto de desarrollo más avanzado fuera de la mina principal, concentra la mayor porción: 11 Mt de reservas con 72 Moz de plata y 128,000 oz de oro. La Mina Avino aporta 10 Mt con 12 Moz de plata, 127,000 oz de oro y 85 Mlb de cobre. El depósito de jales oxidados contribuye 6.7 Mt con 12 Moz de plata adicionales. Tres activos, un solo estado, una sola jurisdicción. Esa concentración tiene riesgos, pero también tiene una ventaja que pocos mencionan: la sinergias de infraestructura y la curva de aprendizaje regulatorio en Durango son reales y se traducen en costos.
La Preciosa como palanca de crecimiento — y el riesgo de ejecución
La Preciosa ya contribuyó 49,830 oz de plata durante el trimestre en producción de desarrollo, incluso antes de alcanzar su régimen de operación formal. La meta para el segundo semestre de 2026 es procesar 500 t/d en ese yacimiento. Para alcanzarlo, Avino está abandonando el método de explotación por hundimiento por subniveles (“shrinkage stoping”) y migrando a la minería por subniveles con hundimiento de bloques largo (“long-hole sub-level caving”). El cambio requiere trabajo de desarrollo adicional al frente, pero entrega costos unitarios menores durante la vida de la operación.
La decisión es técnicamente correcta. El problema es el timing. El mercado no tiene paciencia con la curva de desarrollo, y cualquier retraso en alcanzar los 500 t/d en 2H26 se traducirá en una lectura negativa sobre el guidance anual. La compañía proyecta procesar entre 725,000 t y 750,000 t de material durante todo 2026. El programa de perforación en La Preciosa avanzó 2,600 m de los 15,000 m planificados al cierre del trimestre. La velocidad de ejecución importa. Los gastos de capital del primer trimestre fueron de US$2.7 millones, dirigidos principalmente a desarrollo de mina y equipo para La Preciosa. Ese número es manejable con la caja actual, pero la cadencia de desembolsos se acelerará en la segunda mitad del año.
El precio de la plata como variable macroeconómica: lo que le conviene a Durango
Avino realizó su plata a US$86.42/oz en el primer trimestre. Ese nivel no es casualidad ni es permanente sin fundamentos. La demanda industrial de plata — impulsada por paneles solares, electrónica de vehículos eléctricos y equipos médicos — creció a un ritmo que la oferta primaria no ha podido seguir. El Silver Institute proyecta que el déficit estructural del mercado de plata se extenderá al menos hasta 2027. Para un productor con estructura de costos en pesos mexicanos e ingresos dolarizados, cada dólar de incremento en el precio realizado es amplificado por el tipo de cambio.
El peso mexicano ha operado en un rango que favorece a los exportadores mineros del país. Un tipo de cambio de MX$17-18 por dólar deprime los costos operativos reales de empresas como Avino, que paga salarios, energía y servicios locales en moneda nacional, pero factura sus exportaciones en dólares. Esa brecha de competitividad es uno de los activos silenciosos de la minería en Durango, Sonora y Zacatecas. No aparece en los reportes de producción, pero sí en los márgenes por onza.
El AISC de US$34.72/oz de Avino contrasta con el precio realizado de US$86.42/oz. Eso es un margen de US$51.70 por onza equivalente — un spread que muchos productores primarios de plata en México no alcanzan por la complejidad metalúrgica de sus cuerpos minerales o por sus estructuras de costo más elevadas. Si la plata se sostiene por encima de los US$80/oz durante la segunda mitad de 2026, Avino genera flujo de caja libre suficiente para financiar la expansión en La Preciosa sin recurrir a dilución de capital.
De junior a mid-tier: lo que ese salto significa en el ecosistema minero mexicano
El sector minero en México necesita más empresas en el rango de producción intermedio. Las grandes — Grupo México, Peñoles, Newmont en Peñasquito — dominan el valor, pero son los productores medianos los que generan diversificación de riesgo para el país, empleos técnicos calificados y derrama económica en municipios que dependen de una sola mina. Avino opera en el estado de Durango, que no aparece en los primeros planos del mapa minero mexicano — ese privilegio lo tienen Sonora y Zacatecas — pero que tiene potencial geológico subexplotado.
La transición de Avino de productora junior a mid-tier no es solo un cambio de escala. Implica mayor exposición en los mercados de capitales de Toronto, mayor disciplina en gobierno corporativo, y mayor capacidad para negociar condiciones comerciales con compradores y refinadoras. Una empresa con US$138.6 millones en caja, reservas certificadas de 127 Moz AgEq y un EBITDA anualizado superior a US$90 millones es un actor diferente al que existía hace dieciocho meses. Eso atrae capital institucional. Y el capital institucional, una vez que entra, estabiliza la financiación de proyectos de exploración regional en el estado.
Avino necesita ahora lo que el dinero no puede comprar de inmediato: ejecución sin tropiezos en La Preciosa. Si la transición de método minero se completa en tiempo y forma, y si los 500 t/d se alcanzan antes de que termine 2026, la empresa tendrá un caso de inversión difícil de ignorar para los fondos que buscan exposición primaria a plata fuera de las gigantes. El primer trimestre dejó el listón donde debe estar. Lo que sigue es demostrar que no fue un trimestre excepcional, sino el primero de una nueva normalidad.

