Kingsmen Resources volvió a poner a Chihuahua en el radar de la exploración argentífera. La compañía reportó nuevos resultados de perforación diamantina en su proyecto Las Coloradas, dentro del histórico distrito minero de Parral, en el Cinturón de Plata del centro de México. En la zona DBD, un barreno abrió un frente nuevo con mineralización rica en plata y un componente de metales base que suele acompañar sistemas robustos.
El dato que sostiene el anuncio viene del barreno LC-25-004. La perforación interceptó 3.15 metros con una ley de 241 g/t de plata equivalente. Dentro de ese intervalo, Kingsmen identificó 1.15 metros con 525 g/t de plata equivalente, además de 0.185 g/t de oro. El intervalo aparece a partir de 70.15 metros y mantiene la lectura de “cerca de superficie” que tanto valora el mercado cuando evalúa costos futuros y opciones de desarrollo.
En términos de plata contenida, la empresa informó 131 g/t de plata y 0.084 g/t de oro en los 3.15 metros. En el tramo de mayor ley, reportó 292 g/t de plata y 0.185 g/t de oro en 1.15 metros. También destacó presencia relevante de plomo y zinc. En la tabla del comunicado, el intervalo principal muestra 3.09% de plomo y 3.06% de zinc, y el subintervalo llega a 7.20% de plomo y 6.00% de zinc.
La zona DBD se ubica sobre la estructura Soledad. El comunicado subraya un elemento que ayuda a entender el potencial, pero también el reto geológico: existe minería artesanal subterránea histórica y no hay mapas de labores antiguas. Eso obliga a reconstruir el rompecabezas con geología de superficie, geofísica y perforación de reconocimiento. Aun así, Kingsmen plantea que el blanco cubre un tramo con 300 metros de veta o estructura sin perforar, donde el muestreo superficial ya mostró valores fuertes de plata.
La empresa no se limitó a celebrar una intersección. Explicó por qué le asigna “potencial de descubrimiento” al área. En su lectura, la mineralización aparece en un contexto de sulfuros masivos y con elementos trazadores que suelen delatar sistemas mineralizantes activos. Mencionó arsénico, antimonio y bismuto como “pathfinders”. En exploración, ese tipo de firma puede servir como brújula para seguir el sistema cuando la plata visible todavía no marca toda la extensión.
Los otros dos barrenos del paquete, LC-25-002 y LC-25-003, se plantearon como reconocimiento. Kingsmen los perforó en “cerca” hacia el este de las labores subterráneas proyectadas. Ambos cortaron zonas brechadas. El comunicado asocia esas brechas con la intersección de lineamientos magnéticos con tendencias noroeste y noreste, que además desplazan la estructura Soledad. Esa explicación importa porque sugiere controles estructurales, y en vetas eso suele definir dónde se engrosan los cuerpos mineralizados.
En LC-25-002, la compañía reportó un intervalo angosto con plata alta, 679 g/t en 0.3 metros, cerca del final del barreno. Kingsmen lo interpretó como una posible señal de mineralización nueva que “se desarrolla” en otra área. En LC-25-003, el foco cambió hacia el oro. El barreno cortó varios tramos con valores elevados o anómalos de oro, sin plata asociada, lo que abre la posibilidad de un objetivo aurífero a mayor profundidad. La empresa conectó esa idea con la geometría: los valores parecen alinearse rumbo con el cruce de LC-25-004, lo que sugiere un buzamiento hacia el este.
Kingsmen también transparentó su cálculo de plata equivalente. Usó precios de referencia de US$3,675 por onza de oro, US$42 por onza de plata, US$2,960 por tonelada de zinc y US$2,003 por tonelada de plomo. En recuperaciones metalúrgicas, aplicó estimaciones que citan cifras publicadas por Kootenay Silver para mineralización de sulfuros en el depósito Cigarra, también en Chihuahua, bajo un estilo que la empresa considera comparable. Ese detalle suele pasar desapercibido, pero fija expectativas más realistas sobre la contribución de cada metal al “equivalente”.
El comunicado añadió información clave de control de calidad. Kingsmen registró y muestreó núcleo HQ, cortó el núcleo con sierra de diamante, y envió muestras a ALS Geochemistry en Chihuahua. Para multielementos, aplicó digestión de cuatro ácidos, y para oro, ensayo al fuego con terminación AA. La empresa describió inserción sistemática de estándares certificados, blancos y duplicados, y citó que ALS opera bajo un manual alineado con ISO/IEC 17025:2017. En un entorno donde el mercado castiga dudas sobre QA/QC, esa parte funciona como ancla de credibilidad.
La ubicación también explica el interés. Las Coloradas se asienta en un distrito con pasado productivo. Kingsmen describió el proyecto como una consolidación de un distrito histórico que incluye numerosas minas de plata, oro, plomo, zinc y cobre que antes explotó ASARCO, subsidiaria en Estados Unidos de Grupo México. La compañía recordó que el proyecto queda a unos 30 kilómetros al sureste de Hidalgo del Parral y cerca de distritos como San Francisco del Oro y Santa Bárbara, con nombres que pesan en la memoria minera regional.
Desde una lectura económica, un hallazgo de alta ley cerca de superficie tiene implicaciones claras. Primero, reduce el umbral de tonelaje necesario para capturar valor, al menos en etapas tempranas. Segundo, abre la puerta a escenarios de desarrollo por fases, donde una zona de mejor ley ayuda a financiar exploración adicional. Tercero, mejora la narrativa de “distrito” si los resultados se repiten en estructuras paralelas, algo que la empresa ya sugiere cuando habla de un corredor con vetas y estructuras dentro de un tramo aproximado de 2.5 kilómetros por 1 kilómetro.
También conviene poner el anuncio en su contexto operativo. Kingsmen no habló de recursos ni reservas en este comunicado. Reportó perforación de reconocimiento y confirmó que todavía no puede determinar el “ancho verdadero” de las intersecciones. Esa precisión evita una sobrelectura del dato, porque en vetas la orientación del barreno puede inflar o reducir el espesor aparente. La señal positiva, aun con esa cautela, aparece en la combinación de plata, oro y metales base, y en la coherencia con muestreo superficial de plata alta que motivó el barreno.
El presidente de la compañía, Scott Emerson, afirmó que la perforación confirmó el carácter prospectivo de la zona DBD y que Kingsmen planea más perforación en 2026 para probar objetivos identificados o confirmados por la campaña de reconocimiento. El mensaje suena a hoja de ruta: convertir un “hallazgo” en continuidad geológica, y luego en volumen. Ahí se juega el valor real para un explorador junior.
Para México, y en particular para Chihuahua, cada programa de exploración serio también mueve una cadena local. Geólogos, perforistas, laboratorios, transporte y servicios ambientales entran a la ecuación antes de que aparezca una mina. Esa dinámica no elimina los debates sobre permisos y relación comunitaria, que el propio comunicado coloca entre sus riesgos habituales. Pero sí recuerda algo básico: la minería moderna no empieza con una planta, empieza con datos, y esos datos hoy apuntan a que Las Coloradas todavía guarda espacio para sorpresas.

