Fresnillo cerró 2025 con una jugada que muchos en el sector ven como “cambio de liga”. La minera mexicana del Grupo Bal prepara su entrada a Canadá en 2026 con la compra de Probe Gold. La operación le daría presencia directa en una de las jurisdicciones mineras más reconocidas del mundo y en un distrito aurífero con historia: Val d’Or, en Quebec.
El acuerdo contempla el 100% de las acciones de Probe Gold. Fresnillo lo informó desde finales de octubre y reiteró el plan en un documento corporativo divulgado el 29 de diciembre. La empresa proyecta cerrar la transacción en el primer trimestre de 2026.
Qué compra Fresnillo en Canadá
El activo central de Probe Gold es Novador, un proyecto en Quebec. Fresnillo estima que Novador tiene potencial para producir más de 200.000 onzas de oro por año durante más de 10 años. Ese volumen, si avanza a construcción y operación, suma un “nuevo motor” a la plataforma de la compañía.
Además del perfil productivo, Novador aporta escala geológica. En la documentación de la transacción, Fresnillo destaca una base de recursos aproximada de 10 millones de onzas de oro, con 8 millones en el proyecto insignia. En exploración, eso importa porque amplía el horizonte de crecimiento, no solo la producción inicial.
Probe también reportó, en actualizaciones previas, incrementos relevantes de recursos en su portafolio de Val-d’Or East. Ese historial de perforación y delineación suele atraer a compradores con músculo técnico y financiero, justo el perfil que Fresnillo quiere proyectar en Canadá.
Precio, calendario y aprobaciones
El mercado ya conoce el “número grande”. Fresnillo acordó pagar C$3,65 por acción de Probe, en efectivo. La cifra implica un valor de compra cercano a C$780 millones. Reuters también reportó que el precio incluye una prima cercana a 39% contra el cierre previo al anuncio.
El proceso todavía cruza filtros corporativos y judiciales. Los accionistas de Probe Gold tienen programada una asamblea extraordinaria el 13 de enero para votar el acuerdo. Además, la operación requiere la revisión del Tribunal Superior de Justicia de Ontario, junto con otras condiciones habituales de cierre.
En paralelo, Fresnillo comunicó que no necesita una votación de sus propios accionistas para avanzar. La transacción se estructuró como un “plan of arrangement”, una ruta común en Canadá para este tipo de adquisiciones.
Cómo la financiará Fresnillo
Fresnillo planea cubrir el pago con recursos propios. La empresa llegó al 30 de junio de 2025 con US$1.823 millones en efectivo y otros fondos líquidos, según su reporte intermedio. En su presentación de la operación, Fresnillo también redondeó el dato como US$1,8 mil millones disponibles para fondear la compra.
Ese punto reduce el riesgo de ejecución. Una adquisición en efectivo evita depender del humor del mercado de deuda o de ventanas de capital. También manda una señal: Fresnillo quiere crecer sin perder el control financiero, incluso con un desembolso grande en dólares canadienses.
Por qué Canadá, y por qué ahora
Fresnillo describió a Canadá como una jurisdicción minera de primer nivel. En su documento corporativo, subrayó el atractivo de Val d’Or, un cinturón prolífico en Quebec. La lógica es clara: infraestructura, talento, normas estables y una larga cultura minera.
La compañía ya había dicho que monitoreaba oportunidades en Canadá, sobre todo proyectos en etapas avanzadas de exploración. Con Probe, Fresnillo da el salto y deja de “mirar” para “comprar”.
El momento también acompaña por precios. Bloomberg Línea apuntó que los metales preciosos cerraron 2025 con un rally, impulsado por compras de bancos centrales, flujos a ETFs y recortes de tasas en Estados Unidos. Cuando el oro se fortalece, los proyectos avanzados suelen verse más financiables y más valiosos.
Aquí va mi lectura, con los pies en la tierra. Fresnillo no compra Canadá para “escapar” de México. Fresnillo compra Canadá para diversificar riesgo y asegurar crecimiento de largo plazo en un entorno regulatorio predecible. Eso no contradice su base mexicana, la complementa. La apuesta suena especialmente razonable cuando el oro premia la escala y cuando los permisos pesan cada vez más en la valuación.
Qué significa para su huella minera en América
Hasta ahora, Fresnillo concentra sus minas operativas en México. La empresa se presenta como el mayor productor primario de plata del mundo y el mayor productor de oro de México, con ocho minas en operación en el país. Con Probe, sumaría un pilar fuera de esa geografía, sin abandonar su centro.
Fuera de México, Fresnillo ya menciona prospectos en Perú y una empresa conjunta de oro y plata en Chile con SQM. La compra en Canadá encaja con esa expansión gradual, pero con un cambio importante: ya no se trata solo de exploración o “joint ventures”. Se trata de control total de un desarrollo aurífero avanzado.
El ángulo mexicano: más competitividad, no menos
En México, la minería vive un periodo de escrutinio regulatorio y social. La reforma minera de 2023 redujo plazos de concesión y elevó requisitos ambientales y de agua, según análisis legales y guías sectoriales. Al mismo tiempo, varias fuentes han señalado rezagos o ajustes en permisos, con mensajes políticos de cautela sobre nuevas concesiones.
Con ese telón de fondo, la diversificación geográfica puede traer algo positivo para México. ¿Por qué? Porque una Fresnillo más grande y más rentable suele tener más margen para inversión, tecnología y mejores prácticas en sus operaciones mexicanas. Eso incluye seguridad, control de costos, eficiencia energética y programas comunitarios, que hoy pesan más que nunca. No es romanticismo; es disciplina de negocio.
También conviene decirlo sin rodeos: Canadá no es un “camino fácil”. Los tiempos de consulta, permisos y estándares ambientales pueden ser exigentes. Pero esa exigencia también sirve como sello de calidad para proyectos bien diseñados. Si Fresnillo logra avanzar Novador con buena ejecución, ganará un caso de éxito exportable a otras regiones.
Qué sigue
El primer hito inmediato será la votación de accionistas de Probe en enero. Después, el proceso judicial en Ontario y el cumplimiento de condiciones de cierre marcarán el paso. Si todo fluye, Fresnillo llegará a 2026 con un activo canadiense en su cartera y con una narrativa clara ante inversionistas: crecimiento en oro, en un distrito probado, y con caja suficiente para pagar la cuenta.

