La minera chilena SQM volvió a colocarse en el centro del mapa del litio. La empresa reportó este miércoles un aumento del 36% en su utilidad neta del tercer trimestre de 2025, alcanzando los 178.4 millones de dólares. Este repunte se da en un contexto de recuperación de los precios del litio, impulsados principalmente por la creciente demanda de vehículos eléctricos y soluciones de almacenamiento de energía.
La empresa también informó un incremento del 8.9% en sus ingresos totales respecto al mismo periodo del año anterior, alcanzando los 1,170 millones de dólares. Estos resultados financieros contrastan con la tendencia bajista de precios observada desde 2022, cuando el auge de oferta comenzó a ejercer presión sobre los márgenes de ganancia de los principales productores, incluyendo a la propia SQM y a su contraparte estadounidense, Albemarle.
Durante la llamada con analistas, el director ejecutivo de la compañía, Ricardo Ramos, afirmó que el trimestre de julio a septiembre superó las expectativas en cuanto a demanda. A pesar de reconocer la alta volatilidad del mercado, se mostró moderadamente optimista y señaló que los fundamentos detrás del crecimiento siguen siendo sólidos, particularmente en los sectores de electromovilidad y almacenamiento energético.
Las acciones de SQM que cotizan en Estados Unidos reaccionaron positivamente a los resultados. Alcanzaron un pico de 64.60 dólares por título, el más alto en más de dos años. Este comportamiento bursátil refleja una renovada confianza del mercado en el futuro del litio, especialmente ante las señales de recuperación de su valor tras un periodo de ajuste.
Aunque los precios aún no se acercan a los niveles récord de 2022, la recuperación observada durante el tercer trimestre de 2025 ha sido suficiente para reactivar el entusiasmo del sector. La propia empresa proyecta que la demanda global de litio cerrará este año en más de 1.5 millones de toneladas métricas, lo que representa un salto del 25% en comparación con 2024. Para 2026, el volumen podría alcanzar los 1.7 millones de toneladas, según Pablo Hernández, vicepresidente de estrategia y desarrollo para la división de litio de SQM en Chile.
Estos números no sólo son relevantes por su magnitud. También confirman que, pese a los desafíos regulatorios y logísticos que enfrenta la industria minera a nivel mundial, el litio sigue siendo un pilar clave de la transición energética. A esto se suma la diversificación de aplicaciones más allá de la industria automotriz, como los sistemas estacionarios de almacenamiento, esenciales para estabilizar redes eléctricas alimentadas por fuentes renovables.
En ese sentido, SQM anunció que mantiene sus metas de producción y ventas a pesar de haber reducido su estimación de inversiones de capital para el periodo 2025–2027. La cifra proyectada pasó de un rango inicial de entre 3.1 y 3.8 mil millones de dólares a un estimado revisado de 2.7 mil millones. La compañía atribuye este ajuste a la postergación de ciertas decisiones estratégicas, pero asegura que el gasto se distribuirá de forma balanceada en los próximos tres años, destinando aproximadamente una cuarta parte al mantenimiento de operaciones existentes.
Otro frente que avanza para SQM es su esperada asociación con la empresa estatal chilena Codelco. Este acuerdo busca potenciar la explotación de litio en el Salar de Atacama, una de las mayores reservas del mundo. La alianza ya cuenta con la aprobación de la autoridad reguladora de mercados de China, y sólo falta el visto bueno de la Contraloría de Chile. La empresa espera cerrar el acuerdo antes de que termine el año, lo que fortalecería su posición estratégica en el contexto de la nueva política nacional del litio impulsada por el gobierno chileno.
En medio de este entorno de ajustes y oportunidades, la postura de la compañía se inclina por una prudencia activa. Pablo Hernández fue claro al indicar que las proyecciones para 2026 aún están en evaluación y que prefieren mantener una visión conservadora. Esta cautela no resta valor a los datos duros que respaldan la tendencia ascendente del mercado.
La dualidad entre recortes en inversión y optimismo en la demanda puede parecer contradictoria. Sin embargo, responde a una lógica de sostenibilidad financiera y prudencia ante los vaivenes del mercado global. La minería del litio, como otras industrias extractivas, no sólo requiere adaptarse a los ciclos de precios, sino también a los cambios normativos, presiones sociales y demandas ambientales.
Lo cierto es que SQM ha demostrado capacidad de adaptación. Su modelo mixto, que incluye también la producción de fertilizantes y químicos industriales, le ha otorgado mayor resiliencia frente a los vaivenes del mercado del litio. Aun así, el metal blanco es hoy su principal activo estratégico, y cada señal positiva, como la actual, representa una oportunidad para consolidar su liderazgo.
En América Latina, y especialmente en Chile, el litio ha dejado de ser solo un recurso natural. Se ha convertido en un punto de convergencia entre política pública, inversión extranjera, sostenibilidad y transformación tecnológica. La alianza entre SQM y Codelco no es solo un negocio; también es una señal del rol que los Estados quieren jugar en la nueva economía verde.
Mientras tanto, el mundo sigue necesitando litio. Y aunque las curvas de precios y los riesgos macroeconómicos pueden traer incertidumbre, la dirección general parece clara: más vehículos eléctricos, más almacenamiento energético, y por ende, más demanda de este mineral estratégico. Para empresas como SQM, esto significa mantenerse en movimiento constante, ajustando estrategias, pero con la vista siempre puesta en el largo plazo.

