El municipio de Mazapil, ubicado en el semidesierto zacatecano, fue escenario de un acto significativo que pone en el centro a la educación técnica como herramienta para el desarrollo social. La minera Newmont Peñasquito, en colaboración con Silver Wheaton, entregó este 29 de octubre un nuevo albergue estudiantil al Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep) Plantel Mazapil. La infraestructura cuenta con capacidad para albergar a 80 estudiantes, y responde a una de las principales necesidades de la comunidad escolar: brindar hospedaje digno y seguro a jóvenes provenientes de comunidades alejadas.
La obra representa una inversión que va más allá de lo material. En una región donde las distancias y la falta de transporte dificultan el acceso a la educación media superior, el nuevo albergue ofrece una solución concreta que permitirá a más jóvenes continuar sus estudios sin tener que abandonar sus comunidades o interrumpir su formación técnica por motivos logísticos. Esta acción es parte de una estrategia más amplia de inversión social que Newmont ha impulsado como parte de su compromiso con las comunidades en las que opera.
El nuevo espacio consta de tres edificios distribuidos en zonas diferenciadas por género, con dormitorios para 40 hombres y 40 mujeres, así como un comedor con capacidad para 120 personas y una cocina completamente equipada. Las instalaciones fueron diseñadas bajo criterios de seguridad, inclusión y bienestar, lo que se traduce en un entorno que favorece tanto el estudio como la convivencia.
Durante la ceremonia de entrega, Pamela Muñoz, Líder de Social Performance de Newmont Peñasquito, subrayó que el proyecto no es resultado de una acción aislada, sino de un proceso colaborativo entre empresa, comunidad y autoridades. Afirmó que esta obra refleja la visión compartida de apostarle a la educación como una vía para mejorar las condiciones de vida en la región.
“Esta obra representa lo mucho que podemos lograr cuando sumamos voluntades a favor de un objetivo común. Representa también la visión que compartimos las familias, la empresa y el gobierno, de apostar por la educación de los niños y jóvenes de México”, expresó Muñoz, al destacar el impacto social de la infraestructura.
Desde su fundación en 2009, el Conalep Mazapil ha formado a más de 700 estudiantes. Actualmente, atiende a 234 jóvenes, de los cuales aproximadamente el 40% requiere algún tipo de alojamiento. Hasta ahora, el acceso a hospedaje había sido limitado, lo que restringía el crecimiento del plantel y la permanencia escolar de los estudiantes que viven en localidades remotas. Con esta nueva capacidad instalada, se amplían significativamente las posibilidades de retención escolar en el plantel.
La inauguración del albergue contó con la presencia del gobernador de Zacatecas, David Monreal Ávila; del presidente municipal de Mazapil, Mario Macías Zúñiga; del secretario de Economía del estado, Jorge Miranda Castro; además de directivos del Conalep, docentes, madres y padres de familia, y representantes de las comunidades beneficiadas. Esta confluencia de actores públicos y privados ratifica la relevancia del proyecto en el contexto regional.
El plantel educativo se ha consolidado como un centro estratégico para la formación técnica en el norte de Zacatecas. Las carreras que se imparten allí están alineadas con las necesidades productivas de la región, especialmente con el sector minero, que continúa siendo uno de los principales motores económicos del estado. Dotar a este centro de un albergue estudiantil adecuado no solo mejora las condiciones educativas, sino que contribuye al fortalecimiento de un ecosistema de formación de talento local.
La entrega del albergue también se enmarca en la política de sostenibilidad de Newmont, empresa con operaciones en América Latina, América del Norte, Australia, África y Papúa Nueva Guinea. Reconocida por su liderazgo en prácticas ambientales, sociales y de gobernanza, Newmont es la única productora de oro incluida en el índice S&P 500. Su estrategia global se basa en generar valor en las regiones donde opera mediante acciones concretas como esta, que promueven el bienestar de las comunidades vecinas.
Lejos de los discursos abstractos sobre responsabilidad social, el caso de Mazapil muestra cómo la minería puede tener un impacto positivo cuando se vincula con necesidades reales y con políticas públicas orientadas al desarrollo humano. Esta no es la primera vez que Newmont interviene en temas educativos en la región, pero sí es una de las más visibles y estructuradas. Su alianza con Silver Wheaton refuerza el enfoque de largo plazo que ambas empresas comparten para transformar las condiciones sociales a partir de proyectos sostenibles.
La situación educativa en las zonas rurales de Zacatecas ha enfrentado históricamente obstáculos estructurales: escasez de transporte, falta de infraestructura, limitaciones presupuestales y una alta dispersión de la población. El caso del Conalep Mazapil es representativo de este desafío. Allí, la decisión de estudiar no depende únicamente de la voluntad del estudiante, sino también de factores como el acceso físico al plantel y la posibilidad de contar con hospedaje adecuado.
Desde la perspectiva institucional, la entrega del albergue marca un punto de inflexión. Se espera que este nuevo espacio impacte no solo en la matrícula y la retención escolar, sino también en la calidad de vida de los estudiantes, quienes ahora podrán concentrarse en sus estudios sin la preocupación constante del traslado diario o la inseguridad en sus trayectos.
El enfoque del proyecto, más allá del cumplimiento de metas de responsabilidad social, responde a una visión que concibe a la educación como un derecho y a la inversión comunitaria como un eje de las buenas prácticas empresariales. En un entorno como el zacatecano, donde la minería es una de las principales actividades económicas, este tipo de acciones no solo mejoran la percepción del sector, sino que demuestran que existe una forma ética y responsable de operar.
En suma, la entrega del albergue estudiantil al Conalep Mazapil representa una contribución relevante al desarrollo social de Zacatecas. Es también un ejemplo de cómo la colaboración entre empresas y gobiernos puede dar lugar a soluciones concretas y sostenibles. En un contexto nacional donde la educación técnica requiere fortalecimiento urgente, casos como este aportan una hoja de ruta posible para otras regiones del país.

