En la inmensidad del desierto de Atacama, donde el sol golpea sin tregua y la minería ha moldeado el paisaje por más de un siglo, se ensaya una transformación que podría redefinir la operación minera a gran escala. La División Radomiro Tomic de Codelco será el escenario donde la estatal chilena y Caterpillar pondrán a prueba un sistema innovador que promete reducir significativamente las emisiones de gases contaminantes: el Dynamic Energy Transfer (DET).
Este sistema no es un prototipo cualquiera. Se trata de una solución pionera que permite transmitir electricidad a camiones mineros de gran tonelaje mientras se desplazan, sin necesidad de detenerse a recargar. El DET de Caterpillar utiliza un riel electrificado conectado a un módulo de transferencia de energía que adapta la electricidad desde la red del yacimiento a un voltaje utilizable para los vehículos. Una vez convertida, esta energía fluye directamente al tren motriz del camión.
Codelco utilizará tres camiones Cat 798 AC, de propulsión diésel-eléctrica, durante una prueba que comenzará en el segundo trimestre de 2026 y durará un año. Durante ese periodo, se instalarán rieles electrificados en una de las rampas del tajo abierto para comprobar el rendimiento real del sistema en condiciones operativas exigentes.
Lo notable de esta tecnología es su compatibilidad con las unidades diésel-eléctricas actuales, pero también con los modelos eléctricos de batería que se espera dominen el sector en los próximos años. Esto convierte al DET en una solución flexible que puede acelerar la transición energética sin desechar el parque vehicular existente.
Felipe Lagno, gerente corporativo de Innovación y Tecnología de Codelco, lo resumió sin ambigüedades: “Estamos avanzando de forma decidida hacia la minería del futuro. Esta tecnología nos permitirá reducir el impacto ambiental y extender la vida útil de nuestros camiones, sin comprometer la productividad”.
La empresa no está sola en este esfuerzo. El distribuidor Finning Sudamérica será responsable de la instalación y mantenimiento del sistema durante el piloto. El rol de Finning será clave, ya que su experiencia técnica en equipos Caterpillar permitirá asegurar que el sistema funcione con la confiabilidad que exige una operación minera de esta envergadura.
Desde la perspectiva del fabricante, el piloto es una oportunidad invaluable para mejorar el diseño del DET antes de su implementación comercial. Así lo explicó Marc Cameron, vicepresidente senior de Caterpillar, quien subrayó la importancia de recibir retroalimentación directa de los usuarios operativos. “Este proyecto nos permitirá ajustar los detalles del sistema para que se adapte mejor a las necesidades reales de nuestros clientes”, dijo.
Para Finning, el proyecto marca un hito en su estrategia de apoyar una minería más limpia. Su presidente, Juan Pablo Amar, celebró la alianza como un paso concreto hacia la sostenibilidad minera. “No es solo una prueba técnica, es una declaración de hacia dónde queremos llevar la industria”, afirmó.
La electrificación en movimiento no es un capricho tecnológico, sino parte de una hoja de ruta mucho más amplia. Codelco lleva varios años desarrollando un plan de descarbonización que contempla la electrificación progresiva de su flota, el reemplazo de combustibles fósiles y la colaboración con fabricantes, centros de investigación y universidades para incorporar tecnologías de baja emisión.
Chile, como primer productor mundial de cobre, enfrenta la presión internacional de producir el mineral rojo con una huella ambiental cada vez menor. Las expectativas del mercado son claras: el cobre verde es cada vez más valioso en un mundo que apuesta por la transición energética. Codelco lo sabe, y este tipo de iniciativas refuerzan su liderazgo en innovación dentro del sector minero global.
Más allá de las cifras prometidas —una reducción de entre 60 y 70 por ciento en emisiones y una menor dependencia del diésel—, lo que está en juego es la viabilidad de un nuevo modelo de operación minera. Si el sistema DET demuestra ser efectivo y escalable, podría cambiar la manera en que se diseñan y operan los tajos abiertos en todo el mundo.
En un país donde la minería representa cerca del 10% del PIB y más del 50% de las exportaciones, la adopción de tecnologías limpias no es solo una cuestión ambiental, sino una estrategia económica de largo plazo. La competitividad futura del cobre chileno dependerá de su capacidad para reducir emisiones, maximizar eficiencia y asegurar la sostenibilidad de sus operaciones.
Por ahora, el desierto de Atacama será el laboratorio donde se pondrá a prueba esta nueva promesa tecnológica. Los ojos de la industria —desde Canadá hasta Australia— estarán atentos a los resultados de este piloto. Si tiene éxito, no sería exagerado decir que el futuro de la minería a cielo abierto podría estar tomando forma en las rampas de Radomiro Tomic.

