Barclays publicó un informe que enciende alarmas dentro del sector: las utilidades de las empresas mineras podrían verse reducidas hasta en 25 % durante los próximos cinco años si no gestionan adecuadamente los riesgos vinculados a la naturaleza.
El análisis se basó en una prueba de esfuerzo (‘stress test’) que consideró 250 minas vinculadas a 30 compañías, así como alrededor de 9,000 instalaciones energéticas en Europa. La evaluación identificó como principales amenazas el encarecimiento del agua, normativas ambientales más estrictas, la expansión de áreas protegidas y una mayor presión para reciclar minerales. Entre los proyectos energéticos, el declive proyectado fue más moderado, cercano al 10 %, afectado en gran parte por riesgos físicos como sequías o inundaciones.
Barclays advierte que la pérdida de biodiversidad y el deterioro de los ecosistemas ya no son amenazas teóricas, sino riesgos sistémicos que pueden materializarse y golpear las operaciones mineras. El informe admite que existen vacíos en los datos, pero sostiene que hay suficiente información para impulsar acciones responsables con la naturaleza. También señala oportunidades emergentes en financiamiento de biodiversidad; un rubro que actualmente enfrenta un déficit anual estimado de 700 mil millones de dólares.
Cupríferas de países sometidos a estrés hídrico, como Australia, Chile y Sudáfrica, resultan especialmente vulnerables. Barclays destaca que casi tres cuartas partes de los activos mineros se superponen con zonas sensibles, frecuentemente ligadas a riesgos elevados de agua.
Para México, esta advertencia invita a mirar con urgencia la gestión del agua, la salud de los ecosistemas circundantes y las regulaciones ambientales. La minería puede aportar desarrollo, empleo y tecnología, pero debe hacerlo dentro de un enfoque que no comprometa los recursos naturales ni la reputación del país.
En lo personal considero que este llamado de Barclays puede servir como punto de inflexión. El sector tiene margen para adaptarse y demostrar que su modelo puede ser rentable y respetuoso con el entorno. Pero eso exigirá inversiones, innovación y voluntad institucional.

