El nuevo ministro de Hacienda de Chile, Nicolás Grau, anunció una política fiscal prudente para 2026. En su oficina en Santiago reveló que el aumento presupuestal será más moderado que en años recientes, con un crecimiento promedio estimado de apenas 2 %. Al mismo tiempo, confía en la estrategia de Codelco para revertir los rezagos productivos que ha vivido la minera estatal.
Grau enfatizó que la responsabilidad fiscal busca generar “suficiente flexibilidad” para la próxima administración, dado que el presidente Gabriel Boric está próximo a dejar el cargo y no puede reelegirse directamente. En ese contexto, el ministro insistió en que el país requiere de un presupuesto que atienda las necesidades sociales y de inversión, pero sin comprometer la estabilidad macroeconómica.
Chile sigue siendo uno de los principales productores de cobre del mundo. Esa posición no es casualidad: el éxito del país depende en buena medida de Codelco, empresa estatal que ha sufrido durante años un estancamiento productivo. Grau reconoció que la producción ha presentado brechas e incluso reducciones abruptas. Por ejemplo, en agosto la meta de producción fue recortada tras un accidente fatal en la mina El Teniente.
Para contrarrestar esos tropiezos, Codelco ha optado por alianzas estratégicas. Un ejemplo citado por Grau es el acuerdo con Anglo American para explotar depósitos contiguos. Esa fórmula público-privada presume otorgar dinamismo sin perder control estatal del recurso.
Grau defendió su confianza en el plan de recuperación de Codelco: considera que la empresa puede cerrar las brechas históricas si fortalece su gestión, mejora permisos ambientales, e impulsa nuevos proyectos con socios estratégicos.
Ese impulso no podrá depender únicamente de la minería. En su discurso el ministro planteó que el crecimiento económico proyectado para este año será de 2.5 %, apoyado en inversiones superiores al 5 % en proyectos carbono neutrales, infraestructura digital y energías limpias.
El desempleo es otro tema prioritario. Aunque ha mostrado ligeras mejoras, el índice —ubicado en 8.7 %— sigue siendo motivo de preocupación. Grau reiteró que aplicar reformas laborales, agilizar permisos y un mejor marco regulatorio ayudará a dinamizar la creación de empleo.
Otro desafío clave es la reforma del sistema de permisos ambientales. Aunque el gobierno afirma haber impulsado avances en esa materia, admite que la transformación ha sido lenta y que no se puede asegurar que se concrete bajo esta administración. El trámite ambiental es precisamente uno de los cuellos de botella que afectan a grandes compañías mineras y al sector de energías renovables.
Desde el punto de vista energético y minero, esta decisión de frenar el crecimiento presupuestal mientras se apuesta por la recuperación de Codelco presenta ventajas y riesgos.
Por el lado positivo, el control del gasto reduce presión inflacionaria, protege la credibilidad fiscal y mitiga desequilibrios. Favorece que las inversiones —mineras o de transición energética— se evalúen con criterios de eficiencia. Al mismo tiempo, al preservar la fortaleza de Codelco, Chile apuesta por un pilar central de exportaciones y divisas.
Sin embargo, limitar el presupuesto podría restringir el margen de maniobra del Estado para responder a contingencias sociales o invertir con fuerza en infraestructura. Si la recuperación de Codelco se retrasa, el país dependería con mayor fuerza de la minería privada e inversiones extranjeras, lo que implica exposición a factores externos como precios del cobre o disputas internacionales.

