Un reciente informe de Bloomberg revela que Newmont, el mayor productor de oro del mundo, ha iniciado un ambicioso plan de reducción de costos que podría traducirse en miles de despidos afectados por la ola inflacionaria y su expansión reciente. La minera con sede en Greenwood Village, Colorado, apunta a recortar en hasta 300 dólares por onza sus costos sostenidos (“AISC”), lo que supone una baja cercana al 20 %, una estrategia diseñada para alinearse con los competidores más eficientes del sector.
El incremento de sus costos ha sido sostenido en los últimos cinco años, superando un 50 %, debido al alza en energía, mano de obra y materiales. Ese escenario se agravó tras la adquisición de Newcrest en 2023, por un valor estimado de 15 mil millones de dólares, que integró al portafolio alrededor de veinte operaciones, incluidas algunas de cobre que presentan complicaciones de rendimiento.
En el segundo trimestre de 2025, la empresa registró un AISC de 1 593 dólares por onza, cifra que se sitúa casi 25 % por encima del promedio de Agnico Eagle Mines, uno de sus pares más competitivos en eficiencia. Las minas Lihir, en Papúa Nueva Guinea, y Cadia, en Australia—heredadas de Newcrest—destacan por presentar sobrecostos y bajo desempeño operativo.
El programa que ya está en marcha prevé no solo el recorte de personal, sino también la reducción de incentivos de largo plazo. Ejecutivos y jefes de división han comenzado a notificar posibles redundancias al personal. A finales de 2024, Newmont contaba con 22 200 empleados y otros 20 400 contratistas; aunque no se ha cuantificado cuántas posiciones serán eliminadas, fuentes consultadas indican que los recortes podrían alcanzar a “miles” .
La empresa contrató a Boston Consulting Group para apoyar en este proceso. Aun sin decisiones finales, Newmont afirma que continúa ejecutando un programa de productividad y recorte de costos iniciado a principios de 2025.
Este impulso de austeridad ocurre en paralelo a un auge en los precios del oro, que alcanzaron un récord de 3 500 dólares por onza en abril y se han mantenido por encima de los 3 300 dólares, fortaleciendo las acciones del sector. La cotización de Newmont ha crecido aproximadamente 95 % en lo que va del año.
Un analista de Bloomberg Intelligence, Grant Sporre, señala que el principal desafío reside en que las minas adquiridas todavía enfrentan una fase complicada de su ciclo de vida. “Subrindan la producción frente a su exigente estructura laboral y requerirán mucho capital de sostenimiento para ponerse al día”, comentó.
La compañía justificó sus movimientos estructurales como parte de una serie de acciones previstas para 2025 con el fin de reducir su base de costos y elevar la productividad. Según el comunicado oficial: estas medidas buscan posicionar a Newmont para cumplir sus compromisos con accionistas y socios, en diferentes contextos de precios del oro, asegurando el éxito sostenible del negocio.
En julio pasado, en un caso específico en Surinam, la empresa confirmó otro ajuste de personal. En la mina Merian decidieron despedir entre el 10 % y el 15 % de sus empleados, debido a una caída del 48 % en producción combinada con un alza del 50 % en costos operativos desde 2021. Ese anuncio podía afectar entre 155 y 230 de los aproximadamente 1 550 trabajadores que laboran en la faena.

