La minera BHP reportó su menor ganancia en cinco años, afectada principalmente por la debilidad en los precios del hierro, presionados por una demanda más débil de China y una oferta global más amplia. A pesar del entorno desafiante, la empresa sorprendió al mercado al mantener una política de dividendos superior a lo previsto, lo que provocó una reacción positiva entre los inversionistas.
Durante el ejercicio fiscal concluido el 30 de junio de 2025, la utilidad subyacente de la compañía se ubicó en 10.160 millones de dólares, lo que representa una caída del 26% frente al año anterior. Esta cifra también quedó por debajo del consenso estimado por Visible Alpha, que preveía ganancias por 10.220 millones. No obstante, BHP demostró solidez al superar expectativas en otros frentes, particularmente en el reparto de dividendos y su estrategia de inversión a futuro.
El impacto en los resultados responde principalmente a la baja de 19% en el precio promedio del mineral de hierro, su principal fuente de ingresos. Esta caída se explica por un aumento en los envíos provenientes de Australia, Brasil y Sudáfrica, combinado con una reducción en la producción de acero en China, el mayor consumidor mundial. La presión sobre los márgenes se vio parcialmente compensada por un mejor desempeño del cobre, segundo mineral en importancia para la firma.
En medio de este panorama, BHP decidió recortar su dividendo final a 0.60 dólares por acción, frente a los 0.74 del año anterior. A pesar de ello, la cifra se mantuvo por encima del consenso de analistas, que proyectaban un pago de 0.50 dólares. La suma anual se ubicó en 1.10 dólares por acción, el nivel más bajo desde 2017, pero aún así superior a la expectativa del mercado, que anticipaba 1.01 dólares.
Este anuncio fue bien recibido en el mercado bursátil australiano. Las acciones de BHP registraron un alza del 1% durante la jornada, contrastando con una caída del 0.7% en el índice general. La respuesta fue interpretada como un respaldo a la capacidad de la empresa para sostener su política de retornos al accionista, aún en un contexto de menores ingresos.
En cuanto al entorno operativo, BHP reconoció que, aunque las presiones inflacionarias han disminuido en algunos segmentos, los costos generales se mantienen significativamente por encima de los niveles previos a la pandemia. De acuerdo con un análisis de Citi, la normalización parcial de estos factores junto con la política de dividendos reforzada constituyen señales positivas dentro de un panorama volátil.
El director general de la compañía, Mike Henry, destacó que, pese a la incertidumbre generada por políticas comerciales cambiantes, medidas fiscales y monetarias impredecibles y estrategias industriales dispares, la demanda por materias primas sigue siendo firme. Añadió que la empresa mantiene su enfoque en sectores clave como el cobre y la potasa, ambos con gran potencial de crecimiento en un entorno de transición energética y transformación tecnológica.
En este contexto, BHP elevó su rango objetivo de deuda neta a entre 10.000 y 20.000 millones de dólares, desde el rango anterior de 5.000 a 15.000 millones. La compañía subrayó que esta decisión no implica una intención inmediata de realizar adquisiciones agresivas, sino que obedece a criterios técnicos. No obstante, Henry confirmó que BHP está dispuesta a considerar compras selectivas en sectores como el cobre y la potasa, siempre que se trate de activos de alta calidad y con valuaciones razonables.
La firma también ajustó sus proyecciones de inversión. Se prevé un gasto de 11.000 millones de dólares en proyectos de crecimiento y exploración durante los próximos dos años, cifra superior a los 9.790 millones estimados para el año fiscal 2025. Sin embargo, esta cifra se moderará hacia el final de la década, con un promedio anual estimado de 10.000 millones entre 2028 y 2030.
El ritmo de inversión toma en cuenta recientes contratiempos, entre ellos el sobrecosto de hasta 1.700 millones de dólares y el retraso en la puesta en marcha del proyecto de potasa Jansen, en Canadá, considerado uno de los desarrollos estratégicos de mayor envergadura para la compañía. Asimismo, BHP anunció su salida del proyecto de níquel Kabanga en Tanzania, cuya participación estaba valorada en 942 millones de dólares.
Como parte de una estrategia de reconfiguración de portafolio, la empresa acordó también la venta de activos de cobre en Brasil por hasta 465 millones de dólares. Esta decisión apunta a concentrarse en operaciones más rentables y alineadas con la estrategia a largo plazo, centrada en minerales con alta demanda estructural proyectada.
Los movimientos de BHP se producen en un momento clave para la industria minera mundial. Las tensiones geopolíticas, los cambios en las políticas comerciales y el avance de la transición energética han alterado las reglas del juego para las grandes productoras. La diversificación hacia minerales como el cobre y la potasa no solo responde a una lógica de rentabilidad, sino también a una necesidad estratégica de posicionarse en el suministro de materiales esenciales para las economías del futuro.
El caso de BHP refleja una estrategia de resiliencia frente a un entorno complejo, con ajustes tácticos que permiten mantener estabilidad financiera y al mismo tiempo proyectar una visión de largo plazo. Su capacidad para absorber caídas de ingresos sin renunciar a compromisos con sus accionistas, y su decisión de sostener inversiones en sectores clave, refuerzan su posición como una de las mineras más influyentes del mundo.

