La minera canadiense Northern Dynasty Minerals emprendió una nueva ofensiva legal para revertir el veto del EPA que bloqueó su ambicioso proyecto Pebble, uno de los yacimientos de cobre, oro y molibdeno más grandes de América del Norte. La compañía demandó ante el tribunal federal de Alaska y solicitó al juez establecer un cronograma para analizar mociones de juicio sumario. Este paso surge después de que las negociaciones con la agencia ambiental continuaran sin llegar a un acuerdo definitivo.
El origen del conflicto
El proyecto Pebble lleva más de veinte años en proceso, atrayendo tanto respaldo como oposición. Su importancia radica en su ubicación: las cuencas del río Bristol Bay albergan una de las pesquerías de salmón rojo más productivas del mundo. Los críticos temen que la actividad minera dañe humedales clave y contamine agua. En enero de 2023, el EPA utilizó la Ley de Agua Limpia para vetar el vertido de desechos mineros y declarar inviable un permiso esencial. La agencia argumentó que el proyecto destruiría más de 2 000 acres de humedales.
Este veto puso fin a una de las mayores esperanzas de la industria minera para consolidar una fuente confiable de cobre y recursos estratégicos en Estados Unidos. La oposición local, especialmente desde comunidades indígenas, pesqueros y ambientalistas, acusó a Northern Dynasty de subestimar los riesgos ecológicos.
La magnitud del megaproyecto
Los estudios económicos más recientes sugieren que Pebble podría generar 6 400 millones de libras de cobre, 7,4 millones de onzas de oro y 300 millones de libras de molibdeno durante sus dos décadas de vida útil. Su producción también incluiría 37 millones de onzas de plata y 200 000 kg de renio. Si avanzara, se convertiría en el mayor foco de extracción de estos metales estratégicos de América del Norte, aportando dinamismo a la cadena global de suministros.
Avances judiciales y negociaciones
En marzo de 2025, Northern Dynasty presentó dos demandas separadas en tribunales federales. Una reclama que el EPA excedió su autoridad, afectando derechos constitucionales relacionados con el debido proceso. La otra demanda sostiene que el veto ilegalmente ignora estudios técnicos favorables al proyecto. En junio, dos aldeas nativas de Alaska también demandaron al EPA, alegando perjuicios económicos derivados del freno.
Este mes, la compañía reveló que mantiene diálogo con la agencia para explorar un posible acuerdo. Según declaraciones, el EPA solicitó más información técnica que respalde mitigar los impactos ambientales. Northern Dynasty considera que un arreglo podría acelerar la retirada del veto.
Solicitud de cronograma para juicio sumario
La reciente presentación ante el juez busca un calendario claro para el briefing de las mociones de juicio sumario. Northern Dynasty afirma que este mecanismo sería la vía más rápida y directa para que un tribunal anule el veto. Si el juez estuviera de acuerdo con su posición, se reabrirían las puertas para el proyecto sin pasar de nuevo por una revisión ambiental integral.
El CEO Ron Thiessen declaró que la compañía confía en que el tribunal establecerá que el veto de la administración Biden fue ilegal. Thiessen añadió que seguirán dialogando con las autoridades, aunque insistió en que acudirán al juicio sin esperar una resolución previa.
Impacto en el mercado
La acción en bolsa refleja la tensión de esta etapa. Antes del anuncio judicial, las acciones de Northern Dynasty cayeron un 55 % en una sola jornada. Al día siguiente, la acción bajó otro 45 % desde la apertura, para luego estabilizarse en C$1,33 por acción hacia las 2 pm. Esto situó su capitalización de mercado en unos C$714,7 millones, el nivel más bajo en dos meses.
La montaña rusa financiera también afecta a los inversionistas que habían encontrado en Pebble una promesa de retorno a largo plazo. El proyecto sigue atrapado entre la necesidad global de cobre y oro, y las preocupaciones ambientales y sociales locales.
Perspectiva y relevancia estratégica
El litigio que promueve Northern Dynasty moviliza varios intereses. Por un lado, la urgencia por diversificar la cadena de suministro de metales estratégicos coloca al proyecto como una pieza clave frente a la transición energética. El cobre se vuelve esencial en energías renovables, vehículos eléctricos y telecomunicaciones.
Por otro lado, los defensores del ecosistema de Bristol Bay alertan que el comercio y la pesca pueden inclinarse hacia una crisis irreversible si falla la salvaguarda de salmones y hábitats acuáticos. Desde esta perspectiva, el resultado judicial no solo afectará a Northern Dynasty, sino que también sentará precedentes para futuros permisos y regulación ambiental en Estados Unidos.
Northern Dynasty apuesta por un cambio judicial inédito que derribe el veto del EPA y reactive el desarrollo del Pebble project. La batalla legal enfrenta la urgencia de acceder a recursos críticos frente a la responsabilidad de proteger ecosistemas frágiles. El cronograma de las mociones de juicio sumario podría definir el futuro de este megaproyecto y su impacto en la minería, economía, comunidades y medio ambiente de Alaska y más allá. El desenlace marcará si Estados Unidos puede equilibrar desarrollo estratégico y sostenibilidad en un campo tan sensible como el de Bristol Bay.

