Eramet admitió que los resultados del primer semestre no se alinean con sus planes. El EBITDA ajustado cayó 45 % respecto al año anterior, alcanzando 191 millones de euros. La filial en Nueva Caledonia quedó excluida del cálculo del EBITDA, ya que opera bajo préstamos del gobierno francés. El CEO Paulo Castellari señaló que esta caída surgió principalmente por un recorte de 92 millones de euros en las operaciones de Indonesia, causadas por menores leyes de níquel y mayores costes operativos en las nuevas minas de Weda Bay.
Las condiciones macroeconómicas siguen siendo difíciles. China demanda acero en niveles reducidos y el mercado global del acero se mantiene débil. En respuesta a este entorno, Eramet ajustó sus objetivos de producción para 2025. La producción de mineral de manganeso se redujo a un rango de 6.5 a 7.0 millones de toneladas métricas, desde 6.7 a 7.2 millones estimadas en febrero. El litio también sufrió un fuerte recorte: de 10‑13 kilotoneladas a entre 4 y 7 kilotoneladas, debido a retrasos operativos en Argentina.
Aun así, la minera elevó su pronóstico de producción de mineral de níquel comercializable a entre 36 y 39 millones de toneladas húmedas métricas, al alza desde los 32 estimados inicialmente. Este ajuste refleja avances en Gabón y Senegal: mejoras logísticas en Gabón impulsaron volúmenes de manganeso en el segundo trimestre, mientras que Senegal logró un aumento del 20 % en producción de arenas minerales en el primer semestre.
Castellari mencionó que se reunió este mes con el presidente gabonés Brice Oligui Nguema, tras el anuncio del país de prohibir en 2029 la exportación de manganeso sin refinar. Esa medida afectará la producción exportadora de Eramet en Gabón y representa un desafío logístico y estructural importante.
Eramet encara una coyuntura compleja tras un fuerte retroceso del EBITDA y ajustes a la baja en sus objetivos de producción. Sin embargo, el incremento en la producción de níquel y el impulso operativo en África aportan cierto respaldo en un escenario global adverso.

