La minería informal e ilegal se ha convertido en la mayor amenaza para que Perú aproveche al máximo su gigantesco potencial en cobre. A pesar de su liderazgo histórico, el país retrocedió al tercer puesto mundial en producción y registró en 2024 su primera caída en cinco años.
Causas del declive y el rol del sector informal
Julia Torreblanca, presidenta de SNMPE, estima que Perú cerrará 2025 con 3.4 millones de toneladas métricas de cobre, un nuevo récord. Pero el avance depende en gran medida de frenar la minería no formal que se extiende sobre concesiones oficiales y atrae grupos criminales.
Más de 20 grandes compañías están en riesgo, lo que pone en jaque inversiones multimillonarias previstas dentro de programas de expansión.
Riesgos y retos de la minería informal
La minería informal no solo genera conflictos de territorio; también preocupa por su impacto social y ambiental. Aunque su contribución a la producción es reducida, el alza en el precio del cobre incentiva su expansión.
Operadores utilizan registros temporales como Reinfo –únicamente válidos hasta 2025– para enmascarar labores ilegales. La industria afirma que esta herramienta puede convertirse en una “válvula” para legitimarlas.
Legislación en debate: ¿más claridad o más caos?
En el Congreso se discute la Ley MAPE, destinada a regular la minería artesanal y pequeña. Sin embargo, la industria advierte que la versión actual podría fortalecer sin querer la informalidad, al no establecer controles adecuados para su formalización.
Para Torreblanca, los principales problemas siguen siendo dos: la presencia de grupos criminales y los trámites excesivos que inhiben la inversión. En su opinión, solo atacando ambos problemas se garantizará un entorno propicio para impulsar nuevamente el crecimiento del cobre.

