Washington, D.C. — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planea construir instalaciones de refinación de minerales en bases militares del Pentágono. Su objetivo es impulsar la producción nacional de minerales estratégicos y reducir la dependencia de China en este sector clave, según informaron dos altos funcionarios de la administración a Reuters.La medida podría oficializarse mediante una orden ejecutiva que Trump firmaría en los próximos días.
El plan refleja la creciente preocupación de la Casa Blanca por la influencia de China en el mercado global de minerales críticos, esenciales para la industria militar y tecnológica. Materiales como tierras raras, cobalto y litio son utilizados en la fabricación de aviones de combate, submarinos, sistemas de defensa y productos electrónicos. Dependen actualmente de la capacidad de procesamiento de Beijing, que domina la producción de 30 de los 50 minerales considerados críticos por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Trump ha subrayado en varias ocasiones la importancia de garantizar una cadena de suministro interna para fortalecer la seguridad nacional. La decisión de establecer refinerías en bases militares busca asegurar el control territorial y evitar conflictos con comunidades locales, ya que el Pentágono controla aproximadamente 30 millones de acres de tierra en Estados Unidos. Esta medida también facilitaría la implementación de altos estándares de seguridad y regulación, al aprovechar la infraestructura y las condiciones de seguridad de las bases militares.
Según las fuentes, Trump también planea nombrar a un “zar de minerales críticos” para coordinar las acciones de la administración en este sector. Esta figura se encargaría de la estrategia de producción y procesamiento de minerales, asegurándose de que el país disminuya su riesgo ante posibles represalias comerciales de China, que en el pasado ha amenazado con limitar las exportaciones de minerales importantes debido a tensiones comerciales con Estados Unidos.
La industria minera estadounidense ha recibido la noticia con interés, aunque algunos actores del sector expresaron preocupación por la falta de cambios en el proceso de permisos para nuevas minas. La orden ejecutiva no cambiará el proceso de permisos que establece la Ley de Política Ambiental Nacional (NEPA) de 1970, que se ha mencionado como un obstáculo para el desarrollo de nuevos proyectos mineros.Sin embargo, el enfoque en la refinación y procesamiento podría resolver el problema inmediato de la dependencia de China sin enfrentar obstáculos políticos o ambientales significativos.
Uno de los aspectos más innovadores de la orden ejecutiva sería la reclasificación de desechos mineros en tierras federales. Empresas como Rio Tinto y Freeport-McMoRan ya han comenzado a aprovechar esta estrategia para recuperar cobre y otros minerales valiosos de desechos previamente considerados inútiles. Si Trump incluye el cobre en la lista de minerales estratégicos, los productores nacionales podrían acceder a un crédito fiscal de producción del 10%, lo que podría ahorrar aproximadamente 500 millones de dólares anuales a Freeport-McMoRan, el mayor productor de cobre de Estados Unidos.
El plan también busca expandir el proceso de permisos acelerados bajo el programa FAST-41, implementado en la primera administración de Trump, para proyectos de minería considerados estratégicos. Este enfoque podría agilizar significativamente la aprobación de nuevas instalaciones de procesamiento y permitir que Estados Unidos compita más eficazmente en el mercado global de minerales.
Sin embargo, el plan enfrenta desafíos regulatorios. Las instalaciones de procesamiento en bases militares seguirán sujetas a la Ley de Aire Limpio y la Ley de Agua Limpia, que han complicado el desarrollo de proyectos similares en el pasado. La administración Trump podría buscar flexibilizar algunas de estas regulaciones para facilitar la implementación del plan, aunque cualquier cambio significativo requeriría la aprobación del Congreso.
La decisión de Trump de fortalecer la capacidad de procesamiento interno de minerales refleja una estrategia más amplia para reducir la dependencia económica y tecnológica de China. Si bien algunos sectores industriales han presionado por una política de “Comprar Americano” para garantizar que los fabricantes utilicen minerales producidos en Estados Unidos, la orden ejecutiva no incluirá esta medida, al menos por ahora. La administración ha optado por centrarse en la construcción de infraestructura de procesamiento antes de imponer restricciones comerciales o de compra.
La industria minera y los fabricantes de defensa estarán atentos a los próximos pasos de la administración y al impacto que esta estrategia podría tener en el mercado global de minerales. La decisión de instalar instalaciones de procesamiento en bases militares subraya la determinación de Trump de reforzar la seguridad nacional y reducir la vulnerabilidad ante la influencia económica y geopolítica de China en el sector de minerales críticos.

