La actividad de minería ilegal en la región amazónica, de forma que esta práctica se ha recrudecido como consecuencia de la oscilación de los precios del oro y de la cada vez mayor participación de comunidades indígenas, tal y como es el caso de los Munduruku, pues, aunque diversas normas prohíben este tipo de práctica en territorio indígena, la presión económica y la falta de alternativas han inducido a muchas personas a dedicarse a ello, de tal modo que se incrementan las dificultades para las propias autoridades.
En el territorio Munduruku, que es idéntico a Suiza en superficie, si bien la mayor parte de sus miembros rechazan la minería, estipulan que hay muchos que lo interpretan como un recurso inmediato a la pobreza extrema a la que se ven abocados. Tal situación es siempre sinónimo de conflicto, puesto que las comunidades se ven obligadas a subsistir a la vez que deben hacer frente a la falta de respeto por las influencias medioambientales de las actividades de extracción de oro.
Impacto medioambiental y social
La minería de oro no solo altera la cohesión social de las comunidades indígenas, sino que también produce efectos destructores en el medioambiente. Ello es especialmente relevante en esta región del Amazonas, ya que caracteres típicos son la desforestación, la contaminación de los ríos a causa del mercurio y el paisaje devastado por la actividad extractora.
Esta continua destrucción medioambiental es un proceso que va de la mano de las comunidades indígenas en cuanto las actividades extractivas amenazan directamente su forma de vida, ya que la subsistencia depende de lo que la tierra pueda conseguir ofrecer.
En el ámbito social, la llegada de grupos organizados de la minería se complica todavía más con el hecho de la corrupción. En una localidad cercana a la comunidad Munduruku, como es Jacareacanga, la economía se va transformando en minería. Aunque tiene un PIB per cápita sorprendentemente alto, este es muy pobremente redistribuido y los servicios básicos siguen siendo escasos. Propuestas de solución y desafíos
Las y los indígenas como el jefe Jonathan Kaba Biorebu han propuesto alternativas como los créditos de carbono para financiar desarrollo sostenible. Sin embargo, aunque esta solución tiene potencial, por sí sola no genera ingresos suficientes para reemplazar a la minería como principal sustento familiar. La propuesta de legalizar la minería informal también se ve enfrentada a la resistencia del gobierno de Bolsonaro y de las grandes empresas mineras.
Sin un marco claro, la minería, por lo tanto, va a seguir funcionando en la clandestinidad, perpetuando así el problema.
Rol del gobierno y el camino por recorrer
El presidente brasileño Lula Inácio da Silva ha prometido endurecer las acciones contra la minería ilegal, que sin embargo ya se había incrementado a raíz del gobierno anterior.
Sin embargo, la complicación de implicados de las comunidades indígenas y la corrupción de los funcionarios locales en la minería informal complican las estrategias de solución.
Se hace necesario que el gobierno actúe mano a mano con las comunidades indígenas para encontrar la manera de conciliar protección medioambiental y desarrollo económico. Esto significará comprometerse con el apoyo financiero y técnico suficiente para los proyectos sostenibles y con un endurecimiento de la aplicación de la ley contra la minería ilegal.

