La quiebra de Northvolt, uno de los proyectos más ambiciosos de Europa para desarrollar una industria de baterías para vehículos eléctricos (EV), pone en duda el futuro de la región en este sector estratégico. La empresa sueca, considerada una de las grandes esperanzas para reducir la dependencia de las importaciones chinas, presentó una solicitud de bancarrota bajo el Capítulo 11 en los Estados Unidos, tras fallar en asegurar los fondos necesarios para su continuidad.
Desde su fundación en 2016, Northvolt recibió más de $10,000 millones en financiamiento público y privado. Sin embargo, problemas técnicos, retrasos en la producción y la pérdida de contratos clave, como el de BMW por €2,000 millones, han dificultado su capacidad para cumplir con las expectativas del mercado y de sus inversores, entre ellos Volkswagen y Goldman Sachs.
La sombra de China en el mercado de baterías
China domina actualmente el 85% de la producción mundial de celdas de batería, según datos de la Agencia Internacional de Energía. La brecha tecnológica entre Europa y China, estimada en al menos una década, ha complicado la competencia. Empresas chinas como CATL y BYD lideran con economías de escala, innovación tecnológica y apoyo gubernamental estratégico, dejando a Europa con una infraestructura aún en desarrollo y limitada capacidad de producción.
Aunque la demanda de vehículos eléctricos en Europa ha crecido, no ha alcanzado los niveles proyectados, lo que afecta las economías de escala necesarias para sostener a las empresas emergentes. Además, la fabricación de baterías requiere precisión extrema, lo que ha sido un desafío insuperable para muchas startups europeas, incluyendo Northvolt.
Impacto en la infraestructura de baterías de Europa
El cierre o retraso de proyectos como el de Northvolt subraya las dificultades que enfrenta Europa para desarrollar una cadena de suministro competitiva. En 2024, la capacidad de producción prevista para 2030 en Europa ha disminuido en 176 gigavatios-hora, casi igual a toda la capacidad instalada actualmente en el continente, según Benchmark Minerals.
Varias empresas, incluidas Svolt y ACC (una alianza entre Stellantis y Mercedes-Benz), han pospuesto o cancelado proyectos en Europa este año, lo que agrava el problema.
¿Qué debe hacer Europa?
Expertos y líderes empresariales destacan la necesidad de un replanteamiento urgente. Europa debe fortalecer los incentivos financieros, reducir la burocracia y ofrecer un entorno más atractivo para la inversión en tecnología de baterías. James Frith, de Volta Energy Technologies, advirtió que si Europa no actúa rápidamente, China podría dominar toda la cadena de valor.
La falta de apoyo coordinado pone en riesgo no solo los empleos y las inversiones, sino también la transición energética del continente. Peter Carlsson, CEO saliente de Northvolt, señaló que la inacción de hoy podría lamentarse dentro de dos décadas.

