En los días previos a la toma de posesión del nuevo presidente de Indonesia, la política del país atraviesa un momento de intensa negociación. Sin embargo, un hombre clave ha decidido apartarse de la primera línea política: Luhut Panjaitan, de 77 años, quien ha sido una pieza fundamental en las políticas industriales del presidente saliente, Joko Widodo, conocido como Jokowi. La salida de Panjaitan, tras haber enfrentado problemas de salud el año pasado, deja un vacío crucial en un momento clave para el país.
Luhut Panjaitan no es un nombre ampliamente conocido fuera de Indonesia, pero dentro del país ha sido el hombre de confianza del gobierno, encargado de hacer que los inversores apuesten por la economía indonesia y de navegar la siempre compleja burocracia gubernamental. Una de sus políticas más destacadas ha sido el “downstreaming”, una estrategia que busca aprovechar la riqueza mineral del país para impulsar el desarrollo industrial.
El impacto del downstreaming en Indonesia
El concepto de downstreaming, que se refiere a la restricción de la exportación de materias primas para fomentar la creación de valor añadido en el país, no era nuevo cuando Jokowi asumió la presidencia. Sin embargo, fue Panjaitan quien, en 2020, implementó una medida radical al prohibir la exportación de níquel en bruto. Esta decisión generó controversia y enfureció a varios socios comerciales, pero también atrajo miles de millones de dólares, en su mayoría de inversores chinos, hacia la industria de procesamiento de níquel en Indonesia.
Gracias a esta política, Indonesia se ha convertido en un jugador dominante en el mercado del níquel, creando una industria multimillonaria, generando empleos y aumentando las exportaciones. No obstante, el costo ambiental y social ha sido alto, especialmente en las islas como Sulawesi, donde el impacto de la extracción de níquel ha sido devastador.
A pesar de las críticas, la política de downstreaming ha dado frutos tangibles en términos económicos. Sin embargo, el reto para el próximo gobierno será replicar este éxito en otros sectores y minerales, como el cobre y la bauxita, donde Indonesia no tiene la misma ventaja competitiva que con el níquel.
Un futuro incierto sin Luhut Panjaitan
La salida de Panjaitan deja un vacío difícil de llenar. Según Siwage Negara, investigador del Instituto ISEAS-Yusof Ishak, la figura de Panjaitan fue clave para implementar y mantener el downstreaming. Ahora, el gobierno entrante, liderado por el presidente Prabowo Subianto, necesita encontrar un reemplazo que tenga la misma habilidad para unir a los inversores y los ministerios en un esfuerzo común.
Prabowo ha señalado su intención de ampliar el alcance del downstreaming, incluyendo otras materias primas como el azúcar y el aceite de palma. Sin embargo, también ha expresado preocupaciones sobre la efectividad financiera de las restricciones existentes, por lo que ha solicitado a McKinsey & Co. una revisión exhaustiva del downstreaming. Un punto de inflexión puede ser la prohibición de exportar bauxita, que entró en vigor sin que se hayan construido suficientes refinerías, afectando a los mineros locales y reduciendo los ingresos por exportaciones.
El desafío del sector energético y la transición ecológica
Otro reto importante será la continuidad de la transición energética de Indonesia. En 2022, Panjaitan fue clave para la firma de un acuerdo climático histórico, el Just Energy Transition Partnership (JETP), que busca reducir la dependencia del país del carbón. Este acuerdo, que ha sido el más ambicioso en términos de financiamiento climático, aún está mayormente en papel y requiere de un liderazgo fuerte para concretarse.
Con la salida de Panjaitan, el nuevo gobierno deberá sortear las barreras institucionales, reducir la burocracia y buscar financiamiento para llevar a cabo esta transición. Además, tendrá que mantener la presión sobre los países desarrollados para que cumplan con sus promesas de inversión en energías renovables e infraestructura ecológica, elementos cruciales para avanzar en la descarbonización de Indonesia, que aún depende en gran medida del carbón.
No obstante, el futuro de este acuerdo es incierto. La transición energética, aunque prioritaria bajo el mandato de Jokowi, podría no tener el mismo peso en el gobierno de Prabowo, que hereda un presupuesto limitado y grandes expectativas en términos de crecimiento económico.
La búsqueda de un sucesor
Un sucesor potencial para Luhut Panjaitan podría ser Hashim Djojohadikusumo, hermano de Prabowo y cercano consejero del nuevo presidente. Aunque no está claro si Hashim asumirá un rol tan visible como el de Panjaitan, el papel que desempeñe será fundamental para asegurar la continuidad del downstreaming y de otros proyectos estratégicos.
La gran pregunta es si el nuevo liderazgo podrá llevar el downstreaming al siguiente nivel. Si bien Indonesia ha logrado avanzar en la primera fase de este proceso, que implica el procesamiento local de minerales, aún está lejos de convertirse en un jugador clave en la fabricación de productos de mayor valor añadido, como vehículos eléctricos y baterías.
El próximo gobierno enfrentará la tarea titánica de diversificar la economía indonesia, reduciendo la dependencia de la exportación de materias primas y fomentando la inversión en sectores industriales.
El legado de Luhut Panjaitan en Indonesia es indiscutible. Su trabajo en el impulso del downstreaming y su capacidad para atraer inversiones extranjeras transformaron al país en un jugador clave en el mercado mundial de níquel. Sin embargo, su salida plantea importantes desafíos para el nuevo gobierno, que deberá continuar con estas políticas en un contexto económico y político complicado. La pregunta central es si Prabowo y su equipo podrán mantener el impulso y llevar a Indonesia hacia una nueva era de desarrollo industrial y energético.

