Filipinas ha expresado su intención de añadir tres plantas más de procesamiento en su territorio, siguiendo los pasos de Indonesia, que captó grandes inversiones tras prohibir las exportaciones de minerales no procesados en 2020. Este movimiento se produce en un momento en que potencias como China y Estados Unidos muestran un creciente interés en la minería del níquel, esencial para la fabricación de baterías de vehículos eléctricos (VE).
La Ministra de Medio Ambiente, Maria Antonia Yulo-Loyzaga, subrayó que el objetivo es “ser parte de la cadena de valor y no solo de la cadena de suministro”, enfatizando la importancia de un entorno que promueva inversiones responsables en el sector. Esto incluye facilitar tanto la exploración como la extracción de minerales.
Potencial y desafíos
La actual capacidad de procesamiento del país cuenta con dos plantas operadas en parte por Nickel Asia Corp., el mayor productor de mineral de níquel. La expansión planeada no solo aumentaría la capacidad de procesamiento sino también agregaría valor significativo al níquel producido en Filipinas. Ceferino Rodolfo, subsecretario de comercio, aunque no detalló los planes específicos, confirmó la meta de establecer tres nuevas instalaciones.
Arsenio Balisacan, Secretario de Planificación Económica, destacó que la “cuestión de la transición energética” ha elevado el valor de los minerales críticos, implicando no solo beneficios económicos sino también seguridad energética y nacional. Esto se refleja en el aumento de la producción de níquel del país, que alcanzó 35.14 millones de toneladas métricas secas el año pasado, un 19% más que el año anterior.
Futuro prometedor
El gobierno filipino estudia incentivos para las empresas mineras, lo que podría catalizar aún más el desarrollo de la industria. Con grandes depósitos minerales aún sin explotar, Filipinas se posiciona como un jugador crucial en el mercado global de níquel, clave para la fabricación de baterías de VE y la transición hacia energías más limpias.
Este enfoque hacia la valorización de sus recursos naturales y la atracción de inversiones internacionales refuerza la imagen de Filipinas no solo como un exportador de minerales, sino como un participante integral y proactivo en la economía global verde.

