La dinámica del mercado de metales preciosos ha entrado en una nueva fase significativa, marcada por el reciente ascenso en el precio del oro. Este fenómeno no solo refleja las condiciones actuales del mercado, sino que también proyecta importantes implicaciones para el futuro de la minería y la economía global.
El viernes, el oro alcanzó su nivel más alto en dos semanas, preparándose para registrar su primera subida semanal en tres semanas. Este aumento se debe en gran parte a las expectativas del mercado de que la Reserva Federal de Estados Unidos haya terminado de subir las tasas de interés, lo que ha ejercido una presión descendente sobre el dólar y los rendimientos del Tesoro.
El oro al contado subió un 0,5%, alcanzando los 1.991,48 dólares la onza, y en lo que va de semana, los precios han subido un 2,8%. Por su parte, los futuros del oro estadounidense también experimentaron un incremento, subiendo un 0,4% a 1.994,70 dólares.
Los inversores muestran un renovado interés en el oro, apostando en contra de nuevas subidas de las tasas de interés en Estados Unidos y previendo una política monetaria más moderada de la Fed en 2024. Según Carlo Alberto De Casa, analista de mercado de Kinesis Money, este cambio de enfoque se debe a la expectativa de tasas de interés más bajas, lo que reduce el costo de oportunidad de mantener oro, un activo tradicionalmente visto como una cobertura contra la inflación.

