Los futuros del petróleo vivieron una jornada tumultuosa el jueves, registrando una caída cercana al 2%. Esta baja se presentó como resultado de los operadores asegurando ganancias, después de que los precios alcanzaran máximos de 10 meses, generando temores de que las elevadas tasas de interés afecten a las economías occidentales y la demanda de crudo.
Los futuros del crudo Brent cerraron con una baja de 2.10%, situándose en 91.71 dólares por barril, mientras que los futuros del West Texas Intermediate en Estados Unidos (WTI) cayeron a 94.90 dólares el barril. En cuanto a la mezcla mexicana de exportación, esta cerró en 88.12 dólares el barril, evidenciando una baja del 1.46%.
Durante la sesión, el Brent alcanzó los 97.69 dólares, su nivel más alto desde noviembre de 2022, y el WTI tocó máximos no vistos desde agosto de 2022, a 95.03 dólares. Este incremento en los precios se debió principalmente a la escasez de oferta y la disminución de los inventarios, creando un escenario de alta volatilidad en los mercados de energía.
Edward Moya, analista senior de mercado de la firma OANDA, comentó que “El petróleo estaba listo para un retroceso. Después de quedarse unos pocos dólares por debajo del nivel de 100 dólares, los operadores de energía rápidamente aseguraron ganancias”.
A nivel global, existe la preocupación de que estos altos precios del petróleo impulsen a la Reserva Federal de Estados Unidos y a otros bancos centrales a mantener tasas de interés altas para contener la inflación persistente. Esta política podría tener implicaciones significativas, ya que la economía estadounidense ha mostrado un ritmo de crecimiento sólido del 2.1% en el segundo trimestre, con estimaciones para el trimestre julio-septiembre proyectando una tasa del 4.9%.
Sin embargo, este crecimiento podría verse amenazado por posibles tensiones políticas internas, como un potencial cierre del Gobierno estadounidense el 1 de octubre, debido a desacuerdos entre los republicanos en la Cámara de Representantes. Las autoridades de la Fed están vigilantes, especialmente después de haber aumentado la tasa de interés de referencia en 525 puntos básicos desde marzo de 2022, situándola en el rango de 5.25%-5.50%.
En este contexto, México no es inmune a las fluctuaciones en los precios del petróleo. La mezcla mexicana de exportación experimentó una baja, alineada con la tendencia de los futuros del Brent y el WTI. Esta situación pone de relieve la importancia de diversificar la economía y de buscar alternativas energéticas sostenibles.
El escenario energético actual demanda una reflexión profunda sobre las políticas y estrategias a seguir. La volatilidad de los precios del petróleo, las tensiones políticas y las decisiones de los bancos centrales tienen el potencial de redefinir el panorama energético y económico, tanto en México como en el resto del mundo.

