El mundo de los metales es complejo y en constante evolución. Los precios del cobre en Londres, por ejemplo, han mostrado una tendencia fluctuante en los últimos días. Tras cinco sesiones consecutivas al alza, el jueves se observó una caída. ¿La razón? El temor a que las elevadas tasas de interés frenen el crecimiento mundial, lo que contrarresta el optimismo sobre un posible repunte de la demanda en China, el principal consumidor de metales del mundo.
A las 1100 GMT, el cobre a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres (LME) registró una pérdida del 0,9%, situándose en 8.375 dólares la tonelada. Esta cifra contrasta con el máximo alcanzado el miércoles, que fue el más alto desde el 10 de agosto. Según el consultor independiente Robin Bhar, estamos presenciando “rebotes correctivos en un mercado entre neutral y bajista, en el que se compran las caídas y se venden las subidas”.
Pero, ¿qué factores están influyendo en estas fluctuaciones? Uno de ellos es la resistencia de la media móvil de 100 días de 8.469 dólares, un nivel técnico que los operadores suelen tener en cuenta. Bhar añade que “el mercado físico del cobre parece bastante sólido, pero el mercado espera más noticias sobre el estímulo chino, que parece estar saliendo a cuentagotas, pero nada realmente sólido”.
Otro factor a considerar es la firmeza del dólar, que ha tenido un impacto en los precios de los metales. Los inversores se muestran cautelosos ante el simposio que celebra la Reserva Federal en Jackson Hole. Un dólar fuerte implica que las materias primas cotizadas en el billete verde resulten más caras para los compradores que utilizan otras monedas.
No solo el cobre ha experimentado cambios. Otros metales básicos, como el plomo, el aluminio, el níquel, el estaño y el zinc, también han mostrado fluctuaciones en sus precios en la LME.

