A más de un año del trágico accidente en el pozo de carbón de El Pinabete en Sabinas, Coahuila, donde 10 mineros perdieron la vida, la minería se encuentra en un punto de inflexión. El incidente de El Pinabete fue un golpe devastador que evidenció las vulnerabilidades del sector minero de Coahuila, y hoy, más que nunca, se hace necesario impulsar una transformación que coloque la seguridad y la regulación en el centro de la explotación minera.
El Pinabete era una mina con condiciones irregulares y deficientes. Los mineros laboraban en pozos estrechos, y la ausencia de condiciones de seguridad básicas hacía de cada jornada laboral una ruleta rusa. El 3 de agosto de 2022, la tragedia se desató cuando el agua acumulada en la mina abandonada de Las Conchas se abrió paso, sepultando a los mineros que se encontraban en El Pinabete.
Los esfuerzos de rescate y la posterior recuperación de los cuerpos se han visto obstaculizados por el agua proveniente del cercano río Sabinas, generando un doloroso y lento proceso de recuperación que aún está en marcha. Los familiares de los mineros fallecidos enfrentan un duelo complejo y extendido, que solo se aliviará cuando puedan darle un último adiós a sus seres queridos.
Lucha por la Justicia y Reformas en el Horizonte
Tras la tragedia, se han llevado a cabo arrestos y se ha ofrecido indemnizaciones a las familias de las víctimas. No obstante, esta acción reactiva no basta. La minería en Coahuila necesita reformas sustanciales, no solo en respuesta a esta tragedia, sino para prevenir futuros incidentes y para proteger a los trabajadores que dependen de la minería para su sustento.
En el marco de la reforma eléctrica impulsada por el gobierno de López Obrador, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que había clasificado la explotación en El Pinabete como “segura”, tiene la oportunidad de reevaluar y fortalecer sus políticas de seguridad minera. El incidente de El Pinabete ofrece una lección amarga sobre las consecuencias de ignorar la seguridad en la minería.
En última instancia, la transformación de la minería en Coahuila requiere de un esfuerzo conjunto que incluya a los mineros, sus familias, las empresas mineras, la CFE, y el gobierno. Las medidas de seguridad deben ser fortalecidas, las condiciones laborales deben ser mejoradas, y se deben proporcionar alternativas económicas para aquellos que actualmente no tienen más opción que trabajar en minas peligrosas.
En mayo de este año, un Juez vinculó a proceso a Luis Rafael García Luna Acuña, socio mayoritario de la mina el Pinabete, por su probable responsabilidad en el delito de explotación ilícita de un bien de la nación.
Un detenido
El 18 de mayo, el Ministerio Público de la Federación, solicitó y obtuvo del Juez de Distrito Especializado en el Sistema Penal Acusatorio del Centro de Justicia Penal Federal con sede en Cadereyta, Nuevo León, una orden de cateo para cumplimentar una orden de aprehensión en contra de Luis Rafael García Luna Acuña.
Con la detención y vinculación a proceso de Luis Rafael García Luna Acuña, socio mayoritario de la mina, refleja la importancia de la responsabilidad corporativa en la industria minera. En muchos casos, es crucial que aquellos en posiciones de poder sean responsables de garantizar la seguridad de sus trabajadores.
Los 10 mineros fallecidos en el Pinabete
1. José Rogelio Moreno Morales (22 años) , hijo de José Rogelio Moreno Leija
2. Ramiro Torres Rodríguez (24 años)
3. Hugo Tijerina Amaya (29 años)
4. Jorge Luis Martínez Valdez (34 años)
5. Sergio Gabriel Cruz Gaitán (41 años)
6. José Rogelio Moreno Leija (42 años), padre de José Rogelio Moreno Morales
7. Mario Alberto Cabriales Uresti (45 años)
8. José Luis Mireles Argüijo (46 años)
9. Margarito Rodríguez Palomares (54 años)
10. Jaime Montelongo Pérez (61 años)

