Toyota, en su constante búsqueda de neutralidad de carbono, ha logrado un importante avance tecnológico. El martes, la empresa anunció su capacidad de reducir a la mitad el peso, el tamaño y el coste de las baterías para sus vehículos. Keiji Kaita, presidente del centro de investigación y desarrollo de Toyota para la neutralidad de carbono, expresó la visión de la compañía: “Tanto para nuestras baterías líquidas como para las de estado sólido, nuestro objetivo es cambiar drásticamente la situación en la que las baterías actuales son demasiado grandes, pesadas y caras”.
Este innovador proyecto promete disminuir a la mitad todos estos factores. La propuesta de Toyota apunta a comercializar su tecnología de baterías de estado sólido en vehículos eléctricos como muy pronto en 2027.
Baterías de estado sólido, la promesa del futuro
Las baterías de estado sólido han sido durante mucho tiempo la tecnología más prometedora para resolver los problemas que plantean las baterías de los vehículos eléctricos (VE), como el tiempo de carga, la capacidad y el riesgo de incendio. Estas baterías sustituyen el electrolito líquido por uno sólido y utilizan litio en el ánodo en lugar de grafito.
Según un informe de IDTechEx, se espera que las baterías de estado sólido superen los 6.000 millones de dólares en 2030. Sin embargo, su producción aún sigue siendo cara y difícil. Toyota sostiene que su avance tecnológico resolverá estos problemas, permitiendo que un VE con batería de estado sólido tenga una autonomía de 1.200 km y un tiempo de carga de 10 minutos o menos.
Baterías de Toyota, ¿el Santo Grial de los VE?
David Bailey, catedrático de Economía de la Empresa de la Universidad de Birmingham, señala que este avance, de confirmarse, “podría cambiar las reglas del juego y convertirse en el santo grial de los vehículos de batería”.
Las acciones de Toyota han subido un 10% desde que la empresa anunció su plan de baterías de estado sólido el mes pasado. Sin embargo, Hiroki Nakajima, Director de Tecnología de la empresa, advirtió que el fabricante de automóviles no ve necesariamente esta tecnología como “la solución definitiva” a los problemas de las baterías. Añadió que “también hay margen de mejora para las baterías de base líquida”.

