La industria mundial de la minería del zinc desde hace mucho se ha visto afectada por un problema elemental: nadie está al mando.

Mientras que los tres primeros productores de cobre representan más de un tercio de la producción mundial extraída, la cifra se reduce a menos de un quinto en el caso del zinc. La falta de concentración significa que los productores tienen poco margen para influir en el mercado, lo que los deja a merced de los movimientos de precios.

Con una oferta de US$ 956 millones por la que Glencore Plc podría tomar el control de la peruana Volcan Compañía Minera S.A.A., el máximo responsable, Ivan Glasenberg, parece estar decidido a cambiar esa situación.

Volcan es actualmente la quinta minera de zinc del mundo en dimensiones, con una producción pronosticada en 265,000 toneladas a 275,000 toneladas para este año. Si se agrega la producción planeada y suspendida de Glencore y las perspectivas para Hindustan Zinc Ltd. y Teck Resources Ltd., se está a un paso de una cuota de mercado del 25% y rumbo a un estado de cosas más racional.

Esto, obviamente, supone que todos los demás productores no hagan nada. Como Gadfly ha dicho antes, no parece que esto vaya a ocurrir. Los altos precios de las materias primas suelen impulsar a las mineras a aumentar la producción, de la fundición Nyrstar NV a MMG Ltd., que en breve abrirá la mina Dugald River de 170,000 toneladas anuales para reemplazar a la agotada Century.

Pese a que Glencore está tratando de ejercer más control en el zinc, es improbable que se tope con el tipo de problemas de competencia que hundieron los intentos de BHP Billiton Ltd. de fusionar sus operaciones de mineral de hierro con las de Rio Tinto Group.

Si incorporara la producción de Volcan a la propia, que en el corriente año alcanzará 1.13 millones de toneladas, según los pronósticos, y sumara las 500,000 toneladas de producción potencial que actualmente está suspendida, Glencore de todos modos sólo tendría una cuota de mercado del 14%.

El mayor riesgo es que las materias primas se alejen de su actual perspectiva benigna. Los costos operativos de Volcan son bajos, pero los de Glencore son negativos en este momento, debido a otros elementos que aparecen como subproducto de los minerales de zinc y que en conjunto valen más que los costos de producción.

El hecho de que Glencore comprometa cerca de US$ 1,000 millones para aumentar su producción a través de una adquisición, en lugar de simplemente volver a poner en marcha sus propios activos ociosos, es un indicio de que Glasenberg sigue sin estar convencido de que el mercado es lo suficientemente fuerte para recibir el aumento de producción que en teoría podría generar en cualquier momento.

No obstante, por el momento el zinc brilla con fuerza. La avidez de China por los metales no da muchas señales de debilitarse: el arbitraje entre los contratos de Shanghái y Londres, que históricamente rara vez superó los 600 yuanes (US$ 90) por tonelada, recién está volviendo a esos niveles después de casi tres meses de ampliarse.

Los precios están en el nivel más alto en una década y la prima que están dispuestos a pagar los compradores en la Bolsa de Metales de Londres por la entrega inmediata trepó a US$ 49.50, revirtiendo un típico contango en la curva a término.

Glencore está contento de hacer su agosto mientras los precios del zinc son favorables. Sin embargo, si aparecieran nubarrones, su decisión de consolidar el mercado mediante el control de las minas de Volcan constituye una inteligente póliza de seguro.

Peter Grauer, presidente de Bloomberg LP, es director sénior independiente no ejecutivo de Glencore.

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