La filial de la minera De Beers ha comunicado que inundará a la mina de Snap Lake en Canadá, en una zona inhóspita cerca del Ártico, para preservar el yacimiento de diamantes, después de invertir más de 2.000 millones de dólares.

La compañía había intentado vender la mina en el último año, ante la incapacidad de hacer rentable el yacimiento, que lleva operativo desde 2008. De Beers había contratado a Bank of Montreal para encontrar comprador a la que ya se puede considerar como una ilustre víctima más de la caída de los precios de las materias primas.

Ante la imposibilidad de cerrar la operación ha decidido inundar la mina subterránea a principio de enero, ha informado la empresa, para “preservar los recursos naturales hasta que las condiciones del mercado y los desarrollos técnicos permitan operar económicamente”.

Fiasco de 2.000 millones

La mina de diamantes se encuentra en Snap Lake a 220 kilómetros de Yellowknife, la última ciudad antes de llegar a las zonas árticas del noroeste del Ártico. Fue la primera de mina que abrió la compañía minera fuera de África y desde 2005 ha invertido más de 2.000 millones en su construcción y explotación. Llegó a dar trabajo a más de 700 personas al año de forma directa, pero hora solo emplea a alrededor de 400 trabajadores.

Las proyecciones de De Beers contemplaban una vida útil hasta 2028 y una estimación de 16 millones de quilates en materiales preciosos. Pero la mina de Snap Lake no ha ofrecido la calidad y el volumen esperado por la compañía, que no ha podido sobreponerse a los desafíos que suponía lograr rentabilidad de este yacimiento, especialmente desde la caída de precios de las materias primas que se inició en 2014.

Paul Gait, analista de Sanford C Bernstein, apunta para Bloomberg que la decisión puede suponer enterrar la mina para siempre. “La reapertura puede ser teóricamente posible pero sería extremadamente caro para hacerlo. Habría que eliminar con bombeo y asegurar de nuevo las instalaciones que requeriría una fuerte inversión”, comenta. Además, sugiere que hay pocas empresas que puedan sacarle beneficio si no lo ha hecho Anglo American.

¿Por qué inundar la mina?

La mina es todo un desafío de ingeniería y logístico. Las temperaturas pueden bajar hasta menos de 50 grados y durante mucha parte del año el acceso sólo se puede realizar por aire o carreteras de hielo. De hecho, el yacimiento de Snap Lake es uno de los protagonistas en la serie documental de Desafío bajo cero, donde cuenta la vida de camioneros que arriesgan su vida en carreteras de hielo.

Pero inundar la mina no tiene como objetivo solo mantener sobre el papel el valor de la misma. De hecho, la principal razón es el coste: un cierre completo conllevaría una rehabilitación mucho más cara. Además, la compañía se ahorra el dinero de mantenerla seca, explica Gait.

La inundación llevará entre un mes y medio y dos meses, tras los que unas 35 personas se encargaran del mantenimiento, según De Beers. Además, se construirá una carretera de hielo para transportar combustible y otros suministros, así como retirar el inventario y el equipo de la mina, que hasta ahora solo era accesible por avión.

 

El Economista.es

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