Chile.- No hay política minera en Chile. Así de tajante es el presidente del directorio de Codelco, Óscar Landerretche.El economista, que se presentará el próximo 4 de agosto en el foro “Política Minera para el Chile del siglo XXI”, organizado por la asociación gremial Voces Mineras y el Colegio de Ingenieros de Chile, es claro al indicar que ha faltado discutir a nivel nacional lineamientos para aprovechar las ventajas competitivas de Chile y dejar de ser un mero extractor de material primas. Eso sí, hace una distinción sobre las directrices de Codelco, quien ha estado dentro de las preocupaciones del Gobierno. “Tiene que ver con el carácter de dueño y en todo lo demás, todo lo que tiene que ver con regulaciones ambientales, con regulaciones laborales, con procedimientos en general Codelco ha sido tratado de la misma manera que las demás empresas”.

¿Tiene hoy Chile una política minera?

-No es tan fácil ver que Chile haya tenido una política minera. Uno puede identificar cierta política de la pequeña y mediana minería que ha existido tradicionalmente, pero ciertamente no creo que Chile haya realmente discutido y establecido una política minera. Cuando uno retrocede en la discusión de política económica de Chile en los años noventa casi cualquier persona podría decir que Chile tenía una política de apertura comercial, de hacer tratados de libre comercio con distintos países; eso lo entendía un taxista, una señora, todo el mundo, pero no estoy seguro que los chilenos sepan cuál es la política minera en Chile.

Los extranjeros podrían decir que hay una política minera de normas claras, sin grandes cambios en la institucionalidad…

-Sí, pero creo que eso es una política en relación con la inversión extranjera directa que va más allá de la minería. Hay una política hacia la inversión extranjera directa de intentar darle algunas condiciones que tiene una expresión mayoritaria en la minera, porque Chile es un país minero, pero no creo que haya una política específica de desarrollo en el sector minero bien articulada, y creo que nos ha hecho falta hace bastante tiempo.

Los elementos que debería tener esa política tienen que ver con cómo rentabilizar al máximo los recursos mineros que tenemos desde el punto de vista del crecimiento económico, de la equidad y del desarrollo sostenible del país. O sea, cómo a partir de los recursos mineros somos capaces de desarrollar otros sectores y otras capacidades para nuestra economía. Ha habido iniciativas, pero como política nos falta.

Han habido varios movimientos con iniciativas, pero no han llegado a nada concreto, ¿por qué se ha dado ese factor? ¿Ha faltado apoyo político?

-Es cierto ha habido varios intentos pero nunca ha habido un establecimiento de una política minera. Cuando uno le pregunta esto a los viejos mineros, que los he aprendido a conocer, con un poco actitud picota dicen que Chile es un país minero gobernado por agricultores. Eso es una manera de sentirlo y hay gente de la minería que se siente así. También creo que atenta contra una política minera el hecho que la minería es una actividad de muy largo plazo y los proyectos mineros en general toman décadas; son más largos incluso que los proyectos de infraestructura, y eso le cuesta mucho a un sistema político que es cada vez más inmediato, que los ciclos son de más corto plazo, y uno de los defectos del sistema político es no poder prestarle atención a estos temas de largo plazo y la minería por definición es un tema de muy largo plazo. Entre esas está la razón por la cual no se ha podido establecer una política minera pero creo que efectivamente nos hace falta.

Esta política minera del futuro, ¿qué elementos podría tener?

-Un primer elemento tiene que ver con usar de una manera sustentable y responsable los recursos que tenemos como país, nuestras ventajas competitivas; el segundo elemento es reconocer que estos recursos son finitos, es decir, no son para siempre, por lo tanto la manera en que los usas y que los explotamos además de ser responsables con las comunidades y medio ambiente tiene que ser de una manera que genere capacidades en el país para proyecta un desarrollo.

Creo que muchas personas han pensado en lo que yo estoy diciendo, de hecho lo he escuchado muchas veces, pero honestamente los esfuerzos del Estado en las políticas públicas han sido, en general, de poca intensidad, han sido más parecido a pilotos que a una política.

Creo que la filosofía que tiene que haber detrás de una política minera tiene relación con cómo uno explota los recursos para ganarle recursos a Chile con el fin de desarrollar el país de una manera responsable con el ambiente y las comunidades, pero a la vez apalancando el desarrollo de otras ventajas competitivas.

¿Cuál es su visión sobre el rol del Ministerio? ¿Está claro? ¿Necesita fortalecerse?

-Creo que para el Ministerio es un tema central. Sé que hay mucha gente que es muy crítica del Ministerio, pero yo tengo muy buena relación con la ministra y el subsecretario, nos han apoyado un montón. No creo que sea una responsabilidad del Ministerio porque es una decisión política de los gobiernos de decidir tener una política minera, de tener la conversación pública para poder establecer una política, eso falta un poco. No creo que haya que hacer grandes cambios en el Ministerio de Minería, más bien hay que dales una dirección y un mandato de hacer esta política, que puede ir cambiando en el tiempo. Honestamente creo que están los elementos para hacerlo.

¿Hoy Codelco tiene una política minera?

-Tenemos nuestras propias políticas en el área de relacionamiento con las comunidades, medio ambiente, desarrollo de proveedores, pero es una política en cuanto a empresa autónoma. No es una política que esté, por así decirlo, ni apalancada ni especialmente motivada por el hecho de ser una empresa pública. Nosotros lo asumimos como una empresa responsable.

Pareciera que los esfuerzos políticos en cuanto a minería se han dedicado más que nada a Codelco, ¿La estatal le ha restado protagonismo a las problemáticas de las empresas privadas?

-Creo que es muy bueno que el Gobierno esté preocupado de Codelco, porque esta empresa está pasando por una situación que amerita la preocupación pública. Creo que es muy importante para la salud fiscal de Chile que sanemos financieramente a esta empresa, que la proyectemos; pero es el ámbito en que está radicada la preocupación especial. Tiene que ver con el carácter de dueño y en todo lo demás, todo lo que tiene que ver con regulaciones ambientales, con regulaciones laborales, con procedimientos en general Codelco ha sido tratado de la misma manera que las demás empresas y si algo yo he percibido es que se nos trata con mayor rigor y apropiadamente porque en el fondo se espera de la empresa pública que se porte bien.

Pero, por ejemplo, en el caso de la fundiciones a las empresas estatales se le dio más plazo que a las empresas privadas…

-No tengo la impresión que tiene que ver con un tema público-privado, tiene que ver con el estatus en que estaban las fundiciones en términos de distancia de cumplimiento, porque la ley fue diseñada para que todos cumplan. Las fundiciones privadas son pocas, entonces es una cosa casi casuística y puedo decir que Codelco hará cumplimiento de la norma de las fundiciones. Vi el tiempo que tomará y es justito, vamos cumplir.

Hoy en día da la sensación que todas las políticas públicas son a través de Codelco, como fue el caso del litio…

-Porque en el sistema político y público todavía hay un buen concepto de Codelco. Más bien me halaga que cuando hay que hacer un tema estratégico ofrezcan a Codelco, es como el instituto de la gente, pese a que uno considera que ya estamos con suficiente cosas. Eso lo que refleja de nuevo es el carácter del Estado como dueño.

Esta política de pedir más a Codelco, la inclusión a otros sectores, ¿es correcta?

-Podría ser. Cuando una empresa es buena gestionando grandes proyectos industriales mineros podría hacer otras cosas, pero hoy en día mientras no resolvamos el tema del financiamiento y capitalización de Codelco, es muy difícil que planteen cosas más allá que los proyectos estructurales. Creo que hay que ser responsable en ese sentido.

¿Eso entonces deja en signo de interrogación la entrada al negocio del litio?

-No, porque el litio es una cosa de una escala que es completamente absorbible, al menos las posesiones del litio que tenemos nosotros.

Pero usted mismo ha planteado ideas sobre inversiones que tampoco está en el core de Codelco…

-Sí, pero que yo sepa, salvo el tema del litio que tampoco está tan lejano del expertise de Codelco, nunca he escuchado que nadie sugiera, independiente de si está bien o mal la idea, cosas demasiado exóticas para Codelco. Hay gente que ha sugerido históricamente que nos metamos en distintos negocios relacionado con la minería como servicios mineros. Ahora yo lo que creo es otra cosa, creo en un camino completamente distinto, creo que en nuestro proceso de inversión nosotros generemos las capacidades en proveedores ojalá nacionales, sobre todo profesionales, capacidades tecnológicas que ellos puedan proyectar hacia el resto de la economía; sin desviarse de lo que nosotros estamos haciendo, lo que requieren los mismos proyectos que nosotros ya tenemos. Hay necesidades de logística involucrado en nuestros proyectos estructurales, temas relacionados con agua, con electricidad, con ERNC, con uso de tecnologías avanzadas, biotecnología, robótica, comunicaciones, big data. Hay una serie de tecnologías que necesitamos tener para viabilizar nuestras operaciones.

Algunas partes es inevitablemente hay que contratarlas afuera, mientras el país aprende, pero ahí está el secreto, cuánto puedes hacer en términos de colocarles desafíos a los proveedores tecnológicos nacionales y a los proveedores nacionales para que aparezcan esas capacidades, porque si siempre asumes que ellos no van a poder proveértelo, nunca se van a desarrollar esas oportunidades.

Pero pareciera que Codelco va en la dirección contraria porque está buscando internalizar y el gran grueso de los proveedores son internacionales…

-No, porque el tema de internalización en Codelco tiene que ver con funciones críticas que fueron externalizadas bajo el apuro del boom minero y que nunca debieron ser externalizadas, que tiene que ver cosas tan convencionales como la operación de mina. En el caso de los proveedores tecnológicos, porque hay todo tipo de proveedores, efectivamente pienso que hay que hacer un esfuerzo mayor en términos de apalancamiento de capacidades locales, ahí es donde creo que hay un rol público más allá de la empresa, ahí es donde creo que un convencimiento por parte del Estado de que hay una oportunidades incentivando que las empresas usen proveedores tecnológicos y de servicio locales para desarrollar esas capacidades. Creo que hay una tremenda oportunidad, y creo que lo se ha hecho es valioso -y ha tenido resultado-, pero todavía en una escala muy pequeña. Mientras el Estado no tenga una política más clara en esto, al final las empresas lo van a hacer como parte de sus políticas de responsabilidad social, de relacionamiento local, pero no como una política de desarrollo productivo.

 

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