En 2004, Rio Tinto, la segunda compañía minera más grande del mundo produjo unos 60 millones de toneladas métricas de mineral de hierro y reportó ganancias subyacentes de US$1.300 millones en el segundo semestre del año. Ahora extrae alrededor de 130 millones de toneladas en seis meses obteniendo aproximadamente la misma ganancia.

Las cifras demuestran que Rio Tinto, al igual que el resto del sector de la minería, ha sido víctima de su propio éxito. El titán de la industria de 143 años gastó US$90.000 millones en ampliar y construir nuevas explotaciones en el último decenio –siendo su división más rentable, el mineral de hierro, la que más recibió.

La ola de gasto fue generada por la demanda en alza derivada del auge económico sin precedente de China que trajo aparejados precios más altos de las materias primas y produjo ganancias récord en los años previos a 2011.

Sin embargo, cuando la economía china comenzó a avanzar con más dificultad, las compañías mineras siguieron invirtiendo, produciendo más materias primas pese a la demanda más débil, lo cual llevó a una caída de los precios. En ese momento, las compañías sostenían que si no aumentaban la producción, otros lo harían y afectarían su cuota de mercado.

“La estrategia de volumen antes que precio, adoptada no sólo por Rio Tinto sino por todas las grandes compañías, ha sido un fracaso total”, dijo por teléfono Richard Knights, analista del área de minería en Liberum Capital Ltd. de Londres. “Viéndolo retrospectivamente, podemos decir que una oferta más disciplinada habría sido, me parece, mejor para todo el sector ya que habría extendido el período de ganancias súper-normales”.

Rio Tinto, que también produce aluminio y cobre, reportó ganancias subyacentes de US$1.560 millones correspondientes al primer semestre, el nivel más bajo desde 2004. Dista mucho de la ganancia récord de US$8.200 millones del segundo semestre de 2010, cuando el mineral de hierro estaba cerca de US$200 la tonelada. El ingrediente para la fabricación del acero está actualmente en unos US$60 la tonelada.

Dado que los precios de las materias primas siguen deprimidos, las compañías mineras se han visto obligadas a achicarse bajando los costos y recortando dividendos. Rio dijo este miércoles que reduciría a la mitad el dividendo, lo cual refleja una nueva política para pagar un porcentual de las utilidades.

Las acciones de la compañía bajaron 1% hasta 2.399 peniques a las 9:40 horas en Londres, reduciendo el avance de este año a 21%.

Rio Tinto proyecta invertir menos de US$4.000 millones este año, por debajo de los casi US$18.000 millones de 2012, dijo el máximo responsable ejecutivo Jean Sébastien Jacques, que el mes pasado fue nombrado máximo responsable después de años al frente del negocio del cobre. Jacques puso énfasis en una estrategia de invertir en proyectos existentes y ampliar las explotaciones rentables en vez de concentrarse en fusiones y adquisiciones.

“¿Aprendimos del pasado? Creo que sí. Estoy convencido de que sí”, dijo Jacques a periodistas en Londres. “Tenemos muy claro que disponemos de poco capital para gastar porque esa es una de las críticas fundamentales que hemos recibido en el pasado. En el pico máximo del ciclo, gastábamos demasiado dinero”.

El Comercio

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