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Lunding Mining ejecuta los 140 despidos y Aguablanca cierra a la espera de la DIA

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España.- Tras cinco meses de lucha sin descanso, encierros y protestas, la resistencia minera se apaga. Ya se ha cumplido la prórroga pactada con los sindicatos y la multinacional canadiense Lunding Mining procedió ayer a ejecutar el expediente de regulación de empleo que pesaba sobre la mina de Aguablanca, que supone la extinción de 140 contratos directos y, teniendo en cuenta las subcontratas, la pérdida de 420 empleos en la comarca de Monesterio. El yacimiento de níquel cierra a la espera de que el Gobierno central emita la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) para la extracción subterránea de mineral, trámite que acumula ya casi un año de demora y que no se ha resuelto a tiempo para que alguna de las cuatro empresas interesadas en la mina pudieran continuar con la actividad tras la marcha de Lunding Mining y evitar así los despidos.

“Hoy es para nosotros un día triste, negro. Se cumple el plazo, no tenemos DIA y sin DIA ninguna empresa puede hacerse cargo de la mina”, afirmó ayer el presidente del comité de empresa, Eloy Sánchez, que lamentó que tras cinco meses de lucha “sin bajar los brazos”, finalmente no se haya conseguido el objetivo. Los trabajadores pasaron ayer por las instalaciones de la empresa para firmar su carta de despido y recoger el finiquito. En total son 140 los puestos que se han extinguido –se han quedado 33 empleados para llevar a cabo el proceso de cierre, que saldrán de forma escalonada hasta finales de año–, pero según los cálculos de Sánchez la clausura de la mina supondrá la pérdida de 420 empleos en la comarca, teniendo en cuenta los contratos directos de Río Narcea –filial con la que operaba Lunding Mining– y las subcontratas. Para todos estos trabajadores que desde ayer ya están en el paro, recordó el presidente del comité, la situación no será fácil, pues la comarca no ofrece muchas alternativas económicas y hay “poco trabajo”.

Tras culminar la extracción del mineral en superficie, fue en julio del 2015 cuando Río Narcea solicitó al Ministerio de Industria la modificación de la DIA para continuar con la actividad en galería, un trámite que pese a ser menos complejo que una nueva autorización, acumula ya un retraso de casi un año. Pero apenas seis meses después de solicitar este nuevo permiso, el pasado febrero, la empresa puso sobre la mesa un ERE extintivo para toda la plantilla y, justificándose en la bajada de los precios del níquel, anunció su marcha de la mina de Monesterio. Desde entonces los trabajadores no han dejado de luchar con manifestaciones, protestas, reuniones e incluso un encierro de varias semanas.

Finalmente, con la mediación de la Junta y también la participación del gobierno andaluz, Río Narcea cedió y aceptó retrasar al 30 de junio la extinción de los contratos. El objetivo era ganar tiempo para que el Gobierno central emitiera la DIA, pues según la Junta hay al menos cuatro empresas interesadas en el traspaso de los derechos mineros. Pero esta autorización, necesaria para seguir extrayendo mineral, no ha llegado aún y una vez expirado el plazo, ayer finalmente se cumplieron las peores previsiones.

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