El oro vive un año excelente. El metal precioso rozó este martes los 1.290 dólares la onza, sellando un avance del 22,86% con respecto a los mínimos de diciembre. Esta escalada se traduce en un ciclo de ganancias para las multinacionales que se dedican a la extracción del metal. En lo que va de año, los títulos de las cinco mayores empresas mineras subieron entre un 54% y un 181%, lo que se traduce en un mayor interés por parte de los inversores.

Los últimos años fueron difíciles para las mineras. Cuando en 2011 el oro empezó a derrumbarse, después de haber tocado los 1.800 dólares la onza, las extractoras empezaron a sumar pérdidas. “Pasamos de una época de champagne a ver cómo nuestros títulos bajaban, bajaban y bajaban”, resumió el presidente de la canadiense Kinross, Paul Rollinson, en una entrevista al diario británico Financial Times.

Aún en enero de 2016, las firmas especializadas en evaluar y vender activos consideraban que las mineras tenían “baja credibilidad financiera”. Sin embargo, a medida que el petróleo comenzó a caer, cambió la tendencia. Acciones de compañías mineras como la canadiense Barrick Gold rebotaron un 173%, pasando de 7,38 dólares a 20,15 dólares por títulos entre enero y junio. Otras acciones, como las de Newmont Mining, la segunda firma más grande del sector, ganaron un 96%, mientras que las de Goldcorp y AngloGold Ashanti se revalorizaron en un 54% y un 127%, respectivamente. Kinross Gold, la quinta firma por toneladas extraídas, repuntó un 181%.

“En enero se dio el cocktail perfecto para invertir en las mineras”, afirma Javier Niederleytner, profesor de Bolsa y mercados financieros en el IEB. “Sus acciones eran muy baratas y el oro pasó en pocas semanas de 1.000 a 1.200 dólares la onza”, explica este experto, que subraya la importancia de la reducción de la deuda corporativa en este proceso de revalorización.

Menor deuda

Las multinacionales que se dedican a extraer oro empezaron a reducir la deuda en 2015, según datos de Bloomberg. “En el pasado las mineras realizaron ingentes inversiones que lastraron sus cuentas de forma parecida a lo que está ocurriendo con las compañías de fracking [fracturación hidráulica para la extracción de gas y petróleo, en inglés]”, explica Niederleytner. “Pero ahora están reduciendo la deuda y empiezan a recuperar terreno” asegura.

Prueba de ello es que los inversores vuelven a confiar en estas firmas. El 17 de mayo, George Soros informó de que había comprado el 1,7% de los títulos de Barrick Gold, la principal empresa del sector. Otros, como John Paulson, ya han empezado a cobrar tras la venta de casi siete millones de acciones de la AngloGold Ashanti.

Los menores gastos de extracción –que se calculan en dólares y dependen de las decisiones de la Reserva Federal de EE UU– facilitaron la reducción de esa deuda. Aunque un aumento de los tipos de interés por parte de la FED en julio podría ser “una mala noticia para el oro, puesto que reduciría su atractivo para los inversores”, señala Barclays en una nota.

Por su parte, Niederleytner hace una consideración más amplia sobre el futuro del metal precioso: “Las economías de China y EE UU están creciendo, así que no veo probable una subida sostenida del oro en los próximos meses”, sostiene.

El País

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