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Origen de los yacimientos de carbón mineral

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Generalmente, se define al carbón como una roca de origen orgánico que se genera por la diagénesis, a cierta presión y temperatura de materia vegetal procedente de pteridofitas, gimnospermas y angiospermas, y ocasionalmente de briofitas. La composición del carbón incluye carbono, hidrógeno, oxígeno, así como pequeñas cantidades de azufre y nitrógeno; contiene además, dióxido de carbono y metano; compuestos aceitosos, como alquitrán y brea, que a su vez contienen amoniaco, tolueno, naftas y creosotas (Clayton, 1998). La mayoría de los yacimientos de carbón mineral se generan en paleoambientes pantanosos asociados a lagunas, deltas, estuarios y zonas de rift continental.

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La formación de yacimientos económicamente explotables ocurre cuando se cumplen las siguientes condiciones:

  1. Presencia de vegetación muy abundante, normalmente en un ambiente tropical cálido y húmedo.
  2. Ambiente tectónico de subsidencia en equilibrio con el crecimiento y sepultamiento de la vegetación, de tal manera que no quede expuesta a la oxidación en la superficie. Bajo estas condiciones, la descomposición de la materia orgánica sepultada ocurre muy lentamente o no sucede, permitiendo que se forme la turba.
  3. Estas condiciones paleoambientales deben presentarse conjuntamente durante intervalos de tiempo prolongados.

Por lo regular, la acumulación de turba se lleva a cabo “in situ”, es decir, los restos vegetales se acumulan en el mismo sitio donde crecen las plantas; ya sea en los deltas, estuarios, albuferas o rifts continentales.

Aunque en ocasiones la materia vegetal puede sufrir transportación y depositarse en áreas alejadas de su lugar de origen. Estas características permiten diferenciar los carbones autóctonos, formados en el propio ecosistema, y los carbones alóctonos, formados en un medio ambiente diferente al ecosistema original. Según el medio de formación, también es posible diferenciar entre los carbones límnicos, formados en medios lacustres, y los carbones parálicos, formados en ambientes transicionales como deltas, estuarios o lagunas (Diessel, 1992; Piedad-Sánchez, 2005). Un factor también importante en la génesis de los diferentes tipos de carbón es el clima (paleoclima) imperante durante la época de la generación de turba. Los más favorables son los paleoclimas tropicales, generadores de vegetación exuberante que generan cantidades enormes de turba, y que en condiciones tectónicas favorables se puede sepultar y formar carbón. Asimismo, es importante considerar la edad de las unidades sedimentarias en las que pueden presentarse mantos de carbón, ya que las plantas vasculares aparecieron por primera vez en el Silúrico, y poblaron la mayor parte de la superficie de la Tierra durante el Devónico, con presencia de selvas formadas con hierbas, arbustos y árboles, cuya turba acumulada permitió la formación de los depósitos de carbón más antiguos conocidos.

Posteriormente, se formaron yacimientos de carbón prácticamente de todas las edades, aunque existen períodos especialmente favorables que se explican por factores fundamentalmente tectónicos, paleoclimáticos y de tipo de vegetación predominante en cada uno de dichos períodos (Diessel, 1992; Piedad-Sánchez, 2005).

Fuente: Diessel, C.F.K., 1992. Coal-bearing depositional systems: Berlín, Springer, 721 p.

Autores: Rodolfo Corona-Esquivel1,2*, Enrique Martínez-Hernández1, Jordi Tritlla3, María Elena Benavides-Muñoz4, Noé Piedad-Sánchez5.

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